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El principio de la libertad


Émile Savitry (1903-1967)

No obstante, escondemos en la profundidad de nuestro psiquismo un anhelo de libertad que eclosiona, en contados momentos, con una contundente alegría en el ánimo. Nos desembarazamos por un instante de la funesta realidad y accedemos a algo superior, a una ebriedad de la existencia. Sucede que, al menos por un instante, conocemos la libertad, que nos abre camino a una realidad otra, superior, esa a la que la persona pugna por asir y considerar.
De este modo fugaz llegamos a habitar según el principio de la libertad y nos percatamos de lo bello que en verdad puede ser una realidad superior, la que resulta de una contingencia vuelta efectiva.

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