Pero hay una virtud propia de la
situación que poblamos que nos hace optar por el altruismo. Porque el mundo que
habitamos es mejor si abrimos de par en par nuestra condición liminar en favor
del otro como tal. Porque el mundo que habitamos es mejor si traspasamos la
extrañeza para hacer próximo al que será nuestro semejante cuando compartamos
la mesa. Porque el mundo tiene que ser mejor de aquel en que nos encontramos,
proliferado de fronteras hostiles para nuestra propia condición de humanos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario