Henri Cartier Bresson (1908-2004)
Esto quiere decir que cada uno de
nosotros tiene el derecho al lugar que le acomode según la peculiar
circunstancia que viva. Esto significa que no es a mínimos racionalizados que
tenemos derecho, sino, por lo contrario, al lugar que nos aloje como un guante
confortable de la vida. Esto suena utópico en las actuales circunstancias en
que a unos pocos se le destina el más escandaloso de los excesos y a la mayoría
se le sume en la más desesperada carencia.
Sin embargo, hay que dar lugar a la
consideración ética de la magnitud conforme, en sustitución de la dominante
noción de derecho social a mínimos constrictivos. Porque es la dignidad y el
decoro de las personas lo que está en juego, aparte de su condición común
humana.

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