Aletheia


Luigi Zago (1894 –1952) Playa de Montevideo (1950)

Habitamos escudriñando el cielo y los confines aparentes de la tierra, atentos y anhelantes de signos de lo nuevo, de lo que aún no es, pero podría ser, de lo que fuera bueno que llegara a ser.
Esta forma de contemplación del horizonte constituye una actitud existencial de principalísima condición: completa en sí la estructura fundamental del lugar y del paisaje, a la vez que deja asomar el desocultamiento virtuoso del porvenir.

Onironáutica en perspectiva


Johannes Vermeer (1632 1675) Mujer dormida (1657)

Uno de los instrumentos que deberá implementar el arquitecto humanista en el futuro será una indagación sistemática y rigurosa en los sueños y deseos que refieren al habitar. A esta indagación se propone aquí llamar onironáutica.
No cuesta mucho imaginar qué operaciones deberán desplegarse: la escucha atenta, la hermenéutica de los relatos, la estimulación de la actividad imaginativa, así como una suerte de mayéutica del deseo profundo. De las recurrencias se podría acaso inferir unas caracterizaciones muy generales de la condición humana, mientras que de las ocurrencias particulares se obtendrían valiosas directivas para la creatividad y la innovación.
Y no sería otra cosa que conformar a la arquitectura como un servicio social respetuoso de las demandas más profundas de las personas.

Arquitectura y crimen



Quizá en un futuro, ciertas coerciones arquitectónicas lleguen a ser considerados atentados delictivos contra los derechos humanos. Me gustaría verlo.


El sentido de la errancia


Michael Ancher (1849 –1927) Un paseo por la playa (1896)

El deambular, pleno de significado, se reduce en la actualidad a un expeditivo circular.
Así de mísera es nuestra vida corriente: no tanto por la falta de lugar, sino por la insignificancia relativa de nuestros actos. Lo importante es el paseo, la errancia, el habitar la senda. Partir y llegar son apenas hitos en el desplazamiento. Caminando estimulamos la reflexión, mientras que cuando circulamos diferimos el pensamiento a la etapa de llegada. De este modo, marchamos olvidados de nuestra condición más entrañable.
Si esto es así mientras nuestros itinerarios se extienden más sobre nuestros territorios, se nos hace trivial la propia vida cotidiana.

Acerca de la vida cotidiana


Lesser Ury (1861 –1931) En el lago nuevo en Tiergarten (1920)

La vida cotidiana merece algo más que su mero padecimiento.
Su efectiva constitución merece ser atentamente examinada, una vez que se consiga su plena visibilización, oponiéndose activamente a su rarificación habitual. La vida cotidiana debe ser justipreciada en tanto constituye el tejido sustentante de la experiencia vital en sus momentos más distraídos de sí. Merece, por tanto y en primer lugar, una efectiva atención epistemológica.
Por otra parte, merece también un cultivo moroso. Es que tanto como se desarrolla un ethos trascendente que informa a las instancias cruciales de la existencia, asimismo se extiende una conducta ética corriente, constante, una ética ordinaria que afecta la contextura de nuestro comportamiento usual.
Y por último —y quizá sea esto lo más importante— merece la vida cotidiana una positiva consumación en el arte de vivir. En efecto, nos es necesario emerger de la insignificancia y de la aridez de lo corriente, porque lo que se nos escurre con ello es nada menos que el efectivo tiempo vivido.

Plumas Ajenas: Manuel Delgado


Barcelona, como cualquier ciudad, siempre es “otra cosa”. Esa otra cosa tiene algo de monstruoso, en el sentido de que carece en realidad de forma y de sentido. Parece una mera morfología, pero es en realidad un ser viviente, dotado de una inteligencia secreta, de una piel por la que siente y de esa musculatura que lo agita. Puede antojarse a veces que a esa bestia feroz y tierna se la puede domesticar, hacer de ella un animal sumiso y amable, pero a la mínima oportunidad conoce súbitos asilvestramientos que advierten de su naturaleza en última instancia indómita. Parece una cosa, pero es una fuerza. Y, de este modo, esa vitalidad que no es posible ni contentar, ni conocer, ni detener se desborda a veces y vuelve a convertirse, de pronto, en lo que nunca deja de ser. Y Barcelona, y las ciudades, rejuvenecen, recuperan durante horas o días su vieja sustancia hecha de conflicto y de verdad. Y se vuelve a ver a los descontentos y a los agraviados recuperar unas calles que siempre fueron suyas y se vuelven a escuchar sus voces insolentes. Desde sus balcones, los poderosos y sus proyectadores de ciudad contemplan incrédulos y horrorizados su fracaso, ante una pura energía colectiva que en cualquier momento podría cambiarlo todo de sitio. Abajo, una potencia sin poder. Arriba, un poder impotente.
Manuel Delgado, 2018

Hacia la constitución plena y madura de una antropología del cuerpo (IV)


Albert Dagnaux (1861- 1933) Mujer ante el fuego (s/f)

La consecución de una plena madurez de la antropología del cuerpo que necesitamos debe desbrozar un espacio en donde pueda alojarse un nuevo núcleo epistemológico.
A partir de éste núcleo y sólo entonces será posible que la Teoría del Habitar pueda reformularse, dejando atrás su provisorio e hipotético marco conjetural y especulativo para constituirse como lo que debe ser, una ciencia específica y particular de la arquitectura.
Y será allí en donde el cuerpo se reconforta con el fuego apasionado del conocimiento con éste comprometido que una nueva arquitectura de orientación humanista podrá alumbrarse: con los rubores del resplandor del fuego en la piel estremecida.

Hacia la constitución plena y madura de una antropología del cuerpo (III)


Vesalio (1514- 1564) De Humani Corporis Fabrica (1543)

Es preciso conseguir la plenitud y la necesaria madurez de una antropología del cuerpo con un asedio metódico y riguroso.
No debe descartarse hasta una cierta crueldad en el encarnizamiento con el objeto. Puede que, vistas de cerca las cosas, no resulten siempre agradables, bienolientes y gratificantes. Pero debe perseguirse, a toda costa, la mirada profunda, atenta, implacable propia del anatomista que traspasa una frontera epistemológica.
Porque de traspasar confines se trata, a no dudarlo.

Hacia la constitución plena y madura de una antropología del cuerpo (II)


François Clouet (1510 - 1572) Dama en su baño (1571)

Es preciso que la antropología del cuerpo que ansiamos madure en su constitución aproximándose a su objeto: al cuerpo mismo.
Esto quiere decir que no basta con poner en paréntesis crítico nuestras ideas, nociones o conceptos acerca del cuerpo. Ahora se trata de abordar el cuerpo mismo como fenómeno, aún a riesgo de elaborar, muy a pesar nuestro, un nuevo constructo epistemológico. Si esto puede ser inevitable, entonces es preciso tentar la hipótesis que aborda al cuerpo como una estructura estructurante en su efectivo tener lugar.
Se trata de una estructura, un orden de dimensiones, formas y figuras que se proyecta allí en donde el cuerpo tiene lugar, esto es, allí donde se encuentra, puebla y habita. Encontrarse con el cuerpo, entonces, es dar con una ley interior de un fenómeno del que conocemos apenas con una aproximación extática, plena de estupor e intriga.

Artículo académico publicado

 Se acaba de publicar:

“Estética del habitar urbano y de la condición urbanita”. (2023) En Procesos Urbanos, 10 (1). Disponible en Vista de Estética del Habitar Urbano y de la Condición Urbanita (cecar.edu.co)


Hacia la constitución plena y madura de una antropología del cuerpo (I)


Hans Zatzka (1859 –1945) La tentación (s/f)

Una arquitectura dotada de una práctica poética humanista no puede ignorar aquello que sólo una antropología del cuerpo puede averiguar.
Para ello, esta antropología del cuerpo debe madurar aproximándose a su objeto, asediándolo con método y rigor, construyendo un núcleo epistemológico a partir del cual la Teoría del Habitar pueda reformularse, ya no como teoría especulativa, sino como una posible candidata a ciencia específica y particular de la arquitectura.

La habitación del jardín aromático


Jardín en la Alhambra

El jardín persa se caracteriza por árboles frutales (en Arabia, por el contrario, se distinguía entre el huerto con árboles frutales -que incluían a vides y palmeras datileras-, y el jardín con plantas aromáticas).
Sin embargo, el aroma es esencial en el jardín persa: la palabra bustân, que se traduce por jardín, significa lugar oloroso.
Pedro Azara, 2017

De la Alhambra nos ha quedado la vivencia honda de qué significa un lugar fragante. En particular, hay un aroma propio de una especie de romero que conocimos allí y que será la señal distintiva que nos dirá, si tenemos esa fortuna: Has vuelto a la Alhambra, has vuelto a un lugar que te hizo feliz.

La tarea de disponer puertas y umbrales en el lugar


Puerta en San Gimignano

Nunca es nimio el gesto al trasponer el origen de una circunstancia. Disponer puertas y umbrales en los lugares es tarea muy delicada.
Bien pudiera ser la tarea especialmente crítica de todo arquitecto. En efecto, proponer pausas, hitos, instancias de pasaje en el cotidiano deambular por los lugares que habitamos implica disponer de una muy especial sensibilidad para dar tono, carácter y magnitud propia a cada uno de los momentos en que inauguramos una ocurrencia.

Lo que anida en el núcleo de la casa


Felix Nussbaum (1904 –1944) El secreto (1939)

La casa comienza por ser un deseo puramente nuclear de habitar.
A poco que se investigue en la arquitectura profunda de la casa, se termina por entrever la arquitectura... del sujeto que la habita. Así, el núcleo de la casa es un centro palpitante, henchido de vida y anhelos. Lo que anida en el núcleo de la casa, entonces, es el deseo de habitarla. Tal la causa primera, tal la causa necesaria, tal la causa material cuanto formal.
En ausencia de ese deseo fundante, la casa se vuelve una simple y muerta cáscara construida.

Plumas ajenas: Manuel Delgado


Para los políticos y los planificadores, una ciudad es un sistema de edificaciones, instalaciones, infraestructuras e instituciones en el que vive una población más bien numerosa, cuyos componentes suelen no conocerse entre sí. La imagen que recibimos de cualquier metrópolis a través de un mapa o de una fotografía aérea es la de un entramado hecho de volúmenes y canales, un orden de puntos y pasillos por los que transcurre de forma más bien regular la vida ordinaria de sus habitantes, cada uno de ellos abandonado a sus ocupaciones y preocupaciones. Ahora bien, esa actividad supuestamente previsible de la población de una ciudad experimenta de vez en cuando espasmos o convulsiones que tienen como escenario esas calles y esas plazas en apariencia tranquilas y rigurosamente vigiladas. Esas contorsiones periódicas que experimenta toda ciudad vienen a desmentir la pretensión que los poderes esgrimen de que dominan de veras o incluso simplemente conocen esa vida urbana que creen administrar. Esa evidencia –la de las ciudades como sistemas que experimentan cíclicamente movimientos espasmódicos no controlables– es la que nos invita a entender la ciudad como cualquier cosa menos como una entidad equilibrada y predecible, puesto que en todo momento puede experimentar grandes descargas de energía social, que pueden ejercese sobre la nada –por el puro placer de desplegarse, como ocurre con la fiesta–, pero también sobre la historia, como vemos en el caso de las insurrecciones, las revueltas y las revoluciones.
Manuel Delgado, 2018

Conducta de las puertas


Albert Edelfelt (1854 –1905) En la puerta (1901)

Prefiero al mejor de los refugios las puertas de cualquier refugio.
Antonio Porchia

Una puerta cubre, aloja, descubre, a la vez que invita cortésmente a pasar, tanto como propone detenerse al viandante, con circunspección y anhelo.
Las inercias del lenguaje y del pensamiento hacen que el habitar se reduzca en ocasiones con estar bajo cubierta o al abrigo de unos muros. Sin embargo, la verdadera esencia hay que encontrarla en la apropiación y adecuada práctica de ciertas puertas.
Uno habita, en verdad, cubierto por una puerta que puede asegurar en su cierre. Se encuentra entonces alojado, confinado, puesto en lugar por obra de la clausura voluntaria del elemento. Y recíprocamente, dispone del albedrío de abrirla a la vida social y con ello inaugurar una marcha.
Se habita, entonces y en verdad, en la trasposición alterna y ritual del umbral presidido por la puerta.

¿Una política del habitar? Manifiesto (V)


Antonio Berni (1905 - 1981) La torre Eiffel en la pampa (1930)

La dispersión actual de las políticas sociales —entre las cuales está la política de vivienda— desconectadas de la gestión urbana municipal, de la protección y desarrollo ambiental, y del ordenamiento territorial, debe abolirse.
Si pretendemos en algún momento superar la actual prehistoria social de la humanidad, deberemos conseguir una nueva síntesis: una política global e integral del habitar puede ser un comienzo de ésta.
¡Todo el poder a los habitantes!

¿Una política del habitar? Estrategia (IV)


Antonio Berni (1905 - 1981) Manifestación (1934)

Al efecto de delinear una posible estrategia, mi amigo psicólogo y analista político Daniel Eskibel me sugiere considerar

  1. Diagnóstico.
  2. Objetivos.
  3. Target.
  4. Mensaje.
  5. Posicionamiento
  6. Recursos.
  7. Organización.
  8. Movilización.
  9. Cronograma.
  10. Presupuesto.
  11. Evaluaciones.
Todo está por hacerse, es cuestión de organizarse.

¿Una política del habitar? Programa (III)


Antonio Berni (1905 - 1981) La orquesta típica (1940)

En la actualidad, es forzoso detenerse en particular en una primera fase de índole crítica. Es necesario desnudar la inconsecuencia, insostenibilidad e injusticia social de la dispersión de las políticas sociales, la gestión urbana, la preservación ambiental y el ordenamiento territorial. Es que la ciudad y la sociedad actuales se desenvuelven hacia el desastre a pesar de tales políticas dispersas y también a consecuencia de las limitaciones autoimpuestas de cada una de ellas. La urbanización sin ciudad y la sociedad fragmentada son las dos caras de una misma moneda.
A esta fase deberá seguir, necesariamente, una fase propositiva. Pero ésta no debe adelantarse hasta no agotarse plenamente la primera fase crítica, ya que sólo ésta puede descubrir el compromiso que la actual situación impone a la acción correctiva.
Sólo después de discutir amplia y participativamente las distintas opciones propuestas podrá, finalmente sembrar semillas de nueva ciudad entre las ruinas de la ciudad tardocapitalista que aún nos cobija malamente.

¿Una política del habitar? Fundamentos (II)


Antonio Berni (1905 - 1981) Manifestación (1951)

Una propuesta de política del habitar, tal como se la puede concebir en la actualidad tiene, a título de fundamentos, los siguientes aspectos:
En primer lugar, una política del habitar debe ser, necesariamente, una política integral tanto en el conjunto exhaustivo de sus aspectos, en donde ninguno puede ser soslayado, así como en el alcance social, esto es, que comprende a la totalidad del cuerpo social. Esta integralidad afecta, entonces, la globalidad de los aspectos implicados así como supera la noción operativa de política social como políticas focalizadas hacia la pobreza o la exclusión social de grupos.
En segundo lugar, tiene en la integralidad de la totalidad del territorio su ámbito natural y obligado de acción. No se trata de una mera política declarativa, ni una simple acumulación legislativa, sino de acciones concretas sobre los territorios habitados, según sus características peculiares. Se trata de una política de desarrollo y cultivo de lugares y territorios con criterios de justicia social y sustentabilidad ambiental, social y económica.
Por último y no menos importante, una política del habitar debe constituirse como política participativa del desarrollo humano social. No puede ser confiada unilateralmente al poder político institucionalizado, ni a sus tecnoburócratas, sino que debe permear la acción social de todo el conjunto de la sociedad que la protagoniza.

¿Una política del habitar? Oportunidad (I)


Antonio Berni (1905 - 1981) El team del barrio (1954)

La dispersión actual de las políticas sociales —entre las cuales está la política de vivienda— desconectadas de la gestión urbana municipal, de la protección y desarrollo ambiental, y del ordenamiento territorial, debe abolirse.
Si pretendemos en algún momento superar la prehistoria social de la humanidad, deberemos conseguir una nueva síntesis: una política global e integral del habitar puede ser un comienzo de ésta.
Es por ello que la situación de caos actual nos brinda el desafío y la oportunidad de propiciar una política del habitar