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Prácticas sociales de proyecto del habitar


Magdalena Berny (1976)

Un proyecto se elabora con sueños y con elementos que uno va encontrando en el camino.
El proyecto implica, entonces, ponerse a caminar, con empeño y entereza. A dónde se llegará no es posible determinarlo con exactitud cuando recién se emprende la marcha. Pero es seguro que, allí donde lleguemos, ahí está el lugar y la situación que conseguimos concebir y realizar como proyecto. Por esto, el proyecto no es meramente una efusión subjetiva de deseos y aspiraciones, sino una forja de circunstancias, que se realiza en forma de suyo metódica, paso a paso, siempre dirigidas a su meta. Aunque no necesariamente según una traza rectilínea.
Cabe preguntarse, sin embargo, a partir de cuándo es que se elaboran las ideas primigenias de tal proyecto. Al respecto, ahora cabe preguntarle al niño que hemos sido.

Arquitectura soñada


Giorgione (1478- 15101) Venus dormida (1510)

La mejor de las arquitecturas es la que portamos al abrigo del sueño. ¿Hay un lugar más bien iluminado, donde mejor reverbere la música de la respiración, donde se aspiren las mejores fragancias y donde proliferen las más tersas texturas?
Cuando el cuerpo vuelve su estructura hacia adentro, descansando de su estancia efectiva en el lugar, para invaginarse sobre su aquí interior, entonces es posible soñar con monstruos y pesadillas tanto como con hermosas presencias en la Arcadia que rememoramos. Precisamente porque podemos padecer los sinsabores de la inquietud, también nos es factible solazarnos en la mejor de las arquitecturas, aquellas que visitamos en el sueño, al abrigo del cuerpo relajado. Allí deseamos con el ímpetu más desenvuelto las membranas más sutiles que contienen las cosas fundamentales para vivir.
Es una arquitectura lábil, evanescente y pletórica de vida. Quizá nos merecemos en la vigilia, al menos un tenue recuerdo de esta arquitectura soñada.

Hacia una historia social del proyecto del habitar


Le Corbusier (1887- 1965) Plan Voisin para París (1925)

No olvides que lo que llamamos hoy realidad fue imaginación ayer…
José Saramago, 2002

La Teoría del Habitar, adecuadamente madurada, tiene en la historia social del proyecto del hábitat un importante capítulo de indagación y esclarecimiento. Porque la ciudad y la arquitectura que efectivamente habitamos es la resultante concreta del proyecto social de hábitat que nuestra comunidad es capaz de urdir.
Pero no debe creerse que lo imaginado ayer es fruto de una mente preclara y visionaria, situada heroicamente por encima de las miserias propias del presente mundo real. Lo imaginado ayer es más bien un monstruo producto de variadas entrevisiones antiheroricas, prosaicas y defensoras, en el fondo, del status quo. No imagina quien quiere sino quien puede imponer sus anticipaciones hacia el cuerpo social, ejerciendo el poder efectivo y simbólico, forjando futuro a partir de los gérmenes de un presente dado.
En realidad, la invocación de José Saramago es proclive a estimular otras formas de imaginación alternativas a las dominantes al efecto. Eso que en lejanos tiempos pasados solía llamarse pensamiento revolucionario.


Prácticas sociales de proyecto en el habitar

Street art en San Pablo, Brasil

Las prácticas sociales de proyecto del habitar son prácticas en que se manifiestan en la acción las demandas sociales explícitas e implícitas acerca del habitar. A diferencia de las prácticas de concepción, las prácticas de proyecto transforman las demandas sociales en proyectos concretos dirigidos a la realización de las condiciones sociales, económicas y políticas que hagan posible la satisfacción de estas demandas. No siempre las prácticas de proyecto son precedidas necesariamente por prácticas conscientes y plenas de concepción: las prácticas de proyecto se encuentran relativamente más claramente configuradas y difundidas en el cuerpo social que las prácticas de concepción.

Las prácticas de proyecto aparecen más claramente perfiladas en la realidad social toda vez que son prácticas que se han abierto camino con más o menos suceso. Son prácticas que se han mostrado eficaces al articular ciertas demandas con ciertas condiciones sociales, económicas y políticas que ofrecen unas soluciones palpables tenidas como relativamente satisfactorias. Sin embargo, ante las contradicciones que se observan en tales prácticas éstas se beneficiarían de un examen a fondo de las prácticas de concepción implícitas en los modelos ya sancionados en la experiencia social.

Encarnizada lucha

Théophile Emmanuel Duverger (1821- 1901) Dos niños (1855)

En la lucha contra la realidad, el hombre tiene solo un arma: la imaginación.
Théophile Gautier

Es que la “realidad” no puede ser esto.
Seríamos menos que humanos si nos conformaran las cosas tal cual se presentan. Debemos erguirnos con algo de soberbia por encima de la resignación. En caso contrario, ¿para qué nos anima algo tan inquietante como nuestra imaginación?

Reescrituras (XXX): Habitamos proyectos forjados en el pasado

Antal Berkes (1847- 1938) Atardecer en la ciudad (s/f)

Mientras que la forma, el cariz particular, el aspecto efectivo de nuestras ciudades es efecto de un diseño preciso y presente, las condiciones que la vuelven posible han sido forjadas en el pasado, a título de proyecto.

* * *

Esto que reconocemos como nuestra ciudad es apenas una coagulación circunstancial de un moroso proyecto histórico. Nos es forzoso reconocer e interpretar el modo en que este proyecto ha sido lanzado hacia adelante y, en el mejor de los casos, torcer el rumbo si sabemos algo al respecto. Lo verdaderamente importante, en el sentido histórico, es entender las líneas maestras del proyecto.

En este sentido, el diseño, efecto de presente, es más evanescente de lo que parece.

Viejas cuestiones (XXIV): Proyecto y diseño

Le Corbusier (1887- 1965) Villa Savoye (1929)

Diseñar es darle forma al futuro del mundo en que vivimos. Sin embargo, por muchos motivos, esto parece una empresa desesperanzadora fundada en los fracasos de nuestros predecesores, afirma Tim Ingold.
¿Es verdad que diseñar es darle forma al futuro del mundo en que vivimos?

Lo que le confiere forma efectiva al futuro de nuestro mundo es el proyecto, no el diseño. La distinción entre el proyecto y el diseño es sutil, por cierto, pero inequívoca.
Un proyecto se lanza —por su virtud específica de advenir pro-yecto— hacia adelante, hacia un estado propiamente futuro. Nosotros mismos somos proyectos: somos los lanzadores, la lanzadera y el proyectil. Nuestra condición es siempre hipotética, conjetural, inacabada.
Pero un diseño es una conclusión, un cierre, un acabado. La forma diseñada encierra, constriñe, sofoca cualquier alternativa: se es de cierta forma, toda posibilidad se extingue en ese momento.

Un diseño es una concreción de un presente que en el momento de sacrificar las alternativas fracasa irremisiblemente.

Soñar una sala

Ernst Ludwig Kirchner(1880- 1938) Interior (1915)

En la residencia burguesa tradicional la sala cumplía un importante papel: condensaba en el ámbito doméstico el principal reducto de la sociabilidad: recibir a los invitados, a la vez que se escenificaban los vínculos intrafamiliares de un modo especialmente compuesto.
En la actualidad, los reducidos apartamentos populares reducen hasta la caricatura este persistente relicto de la cultura burguesa. Apenas nos contentamos para un liliputense rincón para ver televisión.
El sueño de una sala comienza con un ámbito mucho más desahogado, en donde los integrantes del elenco doméstico puedan encontrar diversos lugares, tanto adecuados a sus asuntos individuales, tanto como en los diversos arreglos interactivos. En todo caso, un lugar para estar juntos y no entreverados, proclives al acuerdo y a cubierto del agobio del hacinamiento.

Una sala soñada no puede ser un lujo reservado a unos pocos privilegiados.

Soñar una cocina


Para el imaginario imperante a principios del siglo XX la cocina se reducía, en la vivienda popular, a un intenso lugar de trabajo apropiado para un único personaje, el ama de casa.
En la actualidad las condiciones son muy otras, pero la cocina sigue siendo, por lo general, un ámbito concebido, diseñado y construido para la labor de un solo sujeto por vez.
Cabe soñar en un ámbito en donde se alternen, coexistan y cohabiten diversos agentes, usos y rituales. Un lugar que sea una integración de diferentes ámbitos en donde se asocien, solidarios y complementarios, los diferentes habitantes del hogar, ya ayudándose, ya aplicándose cada uno a lo suyo. Un lugar acondicionado según usos variados y coexistentes: lugares de trabajo, sí, pero también lugares apropiados para los diversos rituales que se desarrollan a lo largo de la jornada.
Se trata ahora de correr los estrechos confines de la cocina del Existenzminimum. Pero para ello, debe pensarse antes en las personas que habitan, en los lugares de que disponen y después en los atrezos.


¿Para qué futuro proyectamos y construimos?

Irina Dobrekova (1931- ) Durmientes (1957)

Los niños son el exacto punto donde se encuentran dos de las condiciones básicas de los seres humanos, su extrema fragilidad y su capacidad de sobrevivir y de combatir por sus vidas y de vencer a la muerte.
Esteban Valenti, 2016

Es honra de los hombres proteger lo que crece,
Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
Evitar que naufrague su corazón de barco,
Su increíble aventura de pan y chocolate
Poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
Ensayar en la tierra la alegría y el canto,
Porque de nada vale si hay un niño en la calle.


Armando Tejada Gómez, 1957

La síntesis de la forma de las atmósferas habitadas

John Constable (1776- 1837) Weymouth Bay (1816)

Aire: nada, casi nada,
O con un ser muy secreto,
O sin materia tal vez,
Nada, casi nada: cielo. 
Jorge Guillén (1893-1984)

El lugar comienza por ser aire.
La primordial condición de un lugar para constituirse es disponer de una atmósfera respirable. Por eso, lo primero que habitamos es, precisamente, un medio sutil, límpido y diáfano. Y nuestra primera operación crítica es, precisamente, respirarlo, inspirar y expirar.
Pero apenas disponemos del poder del cuerpo y del control eficaz de sus operaciones, nos lanzamos a la tarea incesante de conferir forma a nuestra ocupación activa de esa atmósfera que no deja de respirarse hasta el final. Así excavamos sin cesar en la más dócil de las materias, así damos forma a los ligeros ecos de nuestra presencia, así nosotros nos desenvolvemos en el mismo elemento con que nos arropamos.
La síntesis de la forma de las atmósferas habitadas es una tarea superior del cuerpo y los arquitectos deberíamos interrogar a fondo en esas fantasías de la propia vida que palpita.

Porque el lugar también concluye siendo aire.

Ejercicios de relajación propiciatoria para proyectistas atribulados

Aleksandr Nikoláyevich Scriabin

Existe una profunda relación entre la arquitectura y la música.
Por otra parte, también existe una larga tradición en el documentalismo que a la filmación de ciertas arquitecturas asocia ciertas emisiones musicales. Me permito intentar la operación inversa: escuchar profunda y relajadamente cierta música y acometer la tarea de los onironautas, que es soñar despiertos con otros mundos posibles.
A estos efectos, me permito recomendar a título de ejemplo, la Rêverie, Op. 24 (1898) de Aleksandr Nikoláyevich Scriabin (1872- 1915).
En este caso no se trata sólo de una sugerencia musicológica, sino que debe recordarse que este prestigioso sujeto estaba dotado de la facultad de la sinestesia, esto es, de asociar notas con colores. De hecho, llegó a imaginar un concierto en donde se asociara su música con un espectáculo de luces armónica y correspondiente coloreadas. Nada nos impediría asociar ritmos, melodías, armonías, tempos y desarrollos a formas arquitectónicas.

A ver qué se os ocurre.

Una saludable humildad metodológica

Jorge Jáuregui Villa 31 - Retiro, Buenos Aires Proyecto de Estructuración Socio-Espacial

El urbanismo moderno partía de un tabula rasa en la consideración de lo existente y de la idea de que lo físico (el proyecto) sería la causa de nuevas relaciones sociales armoniosas (Brasilia Chandigahrd, New Towns). El proyecto era “causa”.
Hoy, invirtiendo el proceso, empezamos desde la lectura de la estructura de cada lugar considerado en sus aspectos tanto físicos (contexto) como sociales (usos establecidos) y de la escucha de las demandas, y de ahí derivamos las premisas proyectuales. Ahora el proyecto es consecuencia.  
Jorge Jáuregui

La forma arquitectónica es consecuencia de su contenido social.
Por mucho tiempo, arquitectos y urbanistas han creído —tanto de buena fe como de la otra— que la forma precedía al contenido social. Y más aún: la forma era, según Jáuregui, causa de la situación social.
Hoy comenzamos a revisar seriamente tal actitud. Es una saludable humildad metodológica que nos redistribuye los compromisos: como ciudadanos activos bregaremos por el cambio progresivo de las condiciones sociales a la vez que elaboraremos, como arquitectos y urbanistas, las formas que correspondan a tal cambio, las que serán validadas sólo cuando los procesos de cambio social se hayan hecho efectivos.
Mientras tanto, debemos observar cómo se perfilan efectivamente los contextos y las demandas sociales en la dirección de los cambios. Pero siempre teniendo a las formas arquitectónicas como consecuentes

El sueño de la casa

Therese Schwartze (1851- 1918) Reflexión (1890)

…la maison abrite la rêverie, la maison protège le rêveur, la maison nous permet de rêver en paix.
Bachelard, 1957

La arquitectura tiene la sustancia de los sueños, es sabido.
Es en la casa en donde concentramos y refinamos nuestros ensueños de habitar. Por eso la casa importa en un sentido humano esencial: abrigar el primer, profundo y entrañable sueño, proteger al soñador, abrir plaza al onirismo pacífico, libre y productivo.
Es por eso que volvemos una y otra vez: a retomar, a reelaborar, a refinar los sueños. Allí es donde éstos nos aguardan, propicios y fecundos.

El derecho a habitar una casa es, en lo fundamental, un derecho humano esencial a cultivar y desplegar sueños.

Hermenéutica arquitectónica (II)

Roger Rössing (1929- 2006) Renata Rössing (1950)

La necesaria hermenéutica arquitectónica tiene una segunda y complementaria labor aparte de la interpretación de las demandas sociales.
Se trata de promover y estimular la imaginación, de pormenorizar los detalles del deseo, de indagar en los diversos aspectos de la ensoñación. Es preciso desarrollar con plenitud la potencia de lo deseante, del libre juego de las energías subjetivas del habitante.

Ojalá en un futuro próximo algún proyecto arquitectónico radique en una indagación profunda de la demanda legítima y cabal de habitar. Será, a no dudarlo, una obra arquitectónica ejemplar.

Hermenéutica arquitectónica (I)

Paul Gauguin (1848- 1903) Mette durmiendo (1875)

A las tradicionales tareas arquitectónicas de proyectar y construir ha de agregarse una imperiosa e imprescindible hermenéutica de las demandas sociales del habitar.
Escuchar, tomar nota, interpretar, repreguntar, indagar, propiciar la participación, el diálogo, el intercambio, tales algunas de las nuevas tareas que son forzosas para descubrir los motores ocultos del deseo y el sueño.
Ya se ha dedicado mucho esfuerzo a la introspección, al cultivo del talento profesional, al desarrollo creativo del espíritu del artífice. Y se seguirá dedicando. Aquí se reclama algo de atención a la figura y a la contextura concreta del habitante, a sus demandas explícitas y sobre todo, a las implícitas.

Se trata de indagar en el espíritu humano del protagonista de la arquitectura, que no es, necesariamente, el arquitecto, sino quien habita los lugares.

Casa de citas

Vasco Prado (1914- 1998) Modelo en reposo (1988)

El mundo visible ha sido hecho para ilustrar las bellezas del sueño.
Gaston Bachelard, 1953

El hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir
Jean-Paul Sartre

No olvides que lo que llamamos hoy realidad fue imaginación ayer…
José Saramago, 2002


Instrucciones: Búsquese el punto común del horizonte de estas tres perspectivas. Allí hay algo bueno en que pensar.

Repito: un posible método de diseño arquitectónico

Adolph Tidemand (1814- 1876) Los ancianos (1849)

Imagine.
Que dispone de una pantalla en donde Usted puede soñar la vida humana, en todos y cada uno de sus aspectos. La vida no quedará detenida en ningún momento o circunstancia particular, sino que palpitará a su ritmo.
Entonces y con gran delicadeza, Usted acomoda un sutil tegumento que permita conferir  a la vida ciertas alegrías elementales tales como la luz y el calor del sol, la frescura del aire que corre, las sombras que todo lo resguardan y cosas así.
Entonces y sólo entonces, Usted podrá acondicionar constructivamente esa tenue membrana, con lo que habrá alcanzado, si no la gloria del Prizker1, por lo menos la tranquilidad de conciencia de haber cumplido una noble misión.
No deje de imaginar, por favor.


1 Para los no arquitectos: el Prizker es un premio internacional de arquitectura equiparable al Nobel.

Proyecto/diseño: Utopía/ruina

Carl Gustav Carus (1789- 1869) Ruinas del Coliseo a la luz de la luna (1839)

Los fundadores de una nueva colonia, cualesquiera que hayan sido los ensueños utópicos de virtud y felicidad que presidieran su proyecto, han considerado siempre, entre las cosas más necesarias, dedicar a un cementerio una parte del terreno virgen, y otra parte a la erección de una cárcel.
Nathaniel Hawthorne
¿Qué es diseño? Un plan por colocar elementos de la mejor manera para logra un propósito en particular.
Charles Eames
En la utopía de ayer, se incubó la realidad de hoy, así como en la utopía de mañana palpitarán nuevas realidades
José Ingenieros
¿Cuánto durarán las nuevas mansiones de nuestro único dios, construidas sobre las ruinas de no uno, sino mil dioses?
Carlos Fuentes

La diferencia entre el proyecto y el diseño es la diferencia entre sus resultantes finales.
De un proyecto, idea informadora de todo aquello que sucedería en el futuro, resulta una utopía.
De un diseño, determinación concreta de una cosa, resulta, a la vuelta del tiempo, algún tipo de ruina.

Luego, es más razonable proyectar las formas de habitar, sin pretender, diseñarlas, so pena de frustrar toda expectativa razonable.

Ciudades proyectadas y ciudades diseñadas

Carlos Menck Freire (1928- ) Vista de Montevideo en 1810

Montevideo, como tantas otras ciudades resulta, en lo fundamental, de un proyecto. No resulta, sin embargo de un diseño arquitectónico-urbanístico. La distinción entre proyecto y diseño es importante aquí en vistas a la realidad histórica urbana.
Hay un proyecto cuando existen unas claras, pero incompletas configuraciones lanzadas a un futuro, en los términos en que este puede entreverse. La forma resultante no está claramente determinada más que en ciertos rasgos que sólo delinean un esbozo provisorio y revisable de lo que será.
En cambio, hay un diseño cuando las configuraciones son precisas, exhaustivas, completas. La forma resultante está muy clara y especificadamente determinada de una vez y acaso para siempre. Una forma urbana diseñada no se corrige, se demuele y se la sustituye. Hemos tenido Ciudadela muy precisamente diseñada. En la supresión y el olvido republicano independentista se funda la actual Plaza Independencia.

Por fortuna, Montevideo es una ciudad meramente proyectada y sólo le alcanza, en las mejores ocasiones, muy puntuales y modestas instancias de diseño urbano. Nada irreparable, por suerte.