Karin Rosenthal
(1945)
Henos
aquí.
No puede formularse de modo más conciso la condición situada que preludia al
menos tres cuestiones principales.
La primera interrogante versa sobre la
propia constitución situada, sobre su contextura y sobre las posibilidades
efectivas de conocerla. Así, en principio sólo sabemos a ciencia cierta que
estamos sumidos en una situación, pero de ahí a poder hacer plena y cabal
conciencia hay un trecho fatigoso.
La segunda cuestión es qué hacer,
esto es, conseguir dar con los márgenes de libertad e indeterminación que nos
hacen humanos y no, simplemente, un componente sumergido del todo en la situación.
¿Andaremos siempre a tientas, ensayando con nuestro precario albedrío o
asiremos con plena responsabilidad el margen de acción que la situación misma
nos brinda?
La última aplica al extremo que la
condición humana nos hace posible la producción constructiva de ciertos
aspectos de nuestra situación. Se trata aquí de la cuestión poética que cierra
nuestra condición humana de criaturas situadas.



















