Escuchar atentamente

Albert Einstein y Carlos Vaz Ferreira en Montevideo, 1925


Las evidencias de la física hacen necesaria una profunda revisión de nuestras representaciones y operaciones con el espacio.

Geometría y física del espacio

Las herramientas con que nos servimos para intervenir en el espacio son aún la geometría euclidiana y la física newtoniana.
Sin embargo es dable observar que, mientras el espacio euclidiano-newtoniano es isótropo, homogéneo y continuo, el lugar concreto en que operamos en arquitectura es anisótropo, heterogéneo y discontinuo. Nuestra representación del espacio, es en cierto sentido falaz, aunque nos permite operar de un modo relativamente satisfactorio todavía.

Habrá que tener, en consecuencia, una actitud expectante y un espíritu vigilante ante otras geometrías y físicas ya no del espacio, sino del lugar.

Cuestiones de apertura (62)

¿Con qué condiciones es posible desarrollar una teoría de la función, sin caer, necesariamente, en la ideología del funcionalismo?

Pasillos

George Tooker(1920- 2011) Puertas (1953)


A los pasillos llegan asordinados los rumores de la vida confinada en las habitaciones, reductos de la intimidad. Así, los pasillos unen cuanto separan

Plumas ajenas: Santiago de Molina

Del pasillo, triunfante modo de comunicación de la modernidad funcionalista, podemos decir que tiene su origen no en la voluntad de unir estancias con una circulación compartida, sino de separarlas para facilitar la privacidad y discriminar la circulación. El pasillo, de hecho, tiene su origen en el esfuerzo para evitar la interferencia entre los señores de una casa y su servicio. Una paradoja ésta, la de separar en lugar de comunicar, que aún hoy sigue siendo una poderosa fuente de posibilidades.

Santiago de Molina, 2016

Desafíe a la templanza de su sistema digestivo y lea este artículo

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/05/23/actualidad/1495508814_102376.html

¿Este es el mundo que les legaremos a nuestros hijos y nietos?

Arquitectura del pensar

Gustave Léonard de Jonghe (1829- 1893) Pensamientos (1893)


Quizá nada haya mejor que una ventana cerca de la cual situarse confortablemente a pensar. Para eso es que se practican algunas ventanas.

¿Para qué sirve una ventana?

Las ventanas, si confiamos en la etimología de la palabra, están en principio para ventilar.
En realidad, las ventanas, como tales, están en los muros para desempeñar diversos papeles. Iluminar los interiores, vincular a éstos con el exterior, desahogar el lugar, imponer —junto a otras— un cierto ritmo a la fachada, aligerar de ésta última su peso físico y formal, administrar las vistas sobre el entorno inmediato… Parecería que la función de lugar especial para la meditación también le es propia, sólo que aparece tardíamente en la conciencia.

¿Y si fuese ésta finalidad la principal en una ventana? Entonces, el lugar de ésta sería considerado con mucha más atención, si no es que fuera la atención debida.

Transeúntes y calles

Camille Pissarro (1830- 1903) La calle Saint honoré en la tarde. Efecto de lluvia (1897)


En nuestro pensamiento deberían estar primero los transeúntes y sólo luego la calle ciudadana.

Las cosas en su sitio

Vivimos en una civilización tan reificadora que cuando nos mencionan la palabra “ciudad” pensamos en edificios, calles y plazas. Pero sólo después de advertirlo, pensamos en la gente, esto es, en los ciudadanos.
Sin embargo, una ciudad, ante todo es una comunidad de asentamiento, lo que quiere decir, un conjunto organizados de personas que pueblan un emplazamiento. Luego, la ciudad conforma un lugar, esto es, un sitio habitado por esta comunidad. Sólo después de todo esto es que se erigen edificios, calles y plazas.

¿Por qué razones —o sinrazones— nuestras ideas invierten la jerarquía real de los términos en beneficio de las cosas?

Hacia las honduras del sueño y el deseo

Massimo Barbieri (s/d) ¿Por qué los libros son siempre mejores que los films? (2009)


La hermenéutica arquitectónica podría tener dos cometidos: uno, interpretar los sueños y deseos del habitar; otro, promover y estimular estos sueños y deseos.

Los objetos examinados por la hermenéutica arquitectónica

En principio, la hermenéutica arquitectónica tiene al menos dos objetos principales a examen.
En un primer caso, es necesario sondear en profundidad la demanda de habitar formulada en la escala social de los comitentes. Se trata de una demanda puntual, específica y particular.
Por otro lado, también deben estudiarse metódicamente las demandas sociales expresadas como reivindicaciones en términos de activismo social. En este caso se trata de demandas y requerimientos genéricos, típicos y resultado de amplios consensos.

Puede sospecharse que los estudios de estas dos dimensiones de la demanda social del habitar deberán desarrollarse pareja e intercomunicadamente.

Cuestiones de apertura (61)

¿Cómo podría indagarse en la teoría del habitar con respecto a la ceremonia y la fiesta?

Arquitectura corriente para los comunes

Pietro Marussig (1879- 1937) Figuras en el balcón (1921)


Aunque la mayoría de los estudiantes de arquitectura dirijan su atención a los objetos singulares de la arquitectura de autor, alguno que otro podría aprovechar las lecciones de la arquitectura corriente.

Finalidades

Hay una arquitectura monumental, destinada a la gloria en la memoria social de aquellos o aquello que merece, de alguna manera, el honroso título de memorable.
Hay una arquitectura mayestática, cuya finalidad es señalar una clara distinción social y cultural de los lugares ocupados por sujetos destacados o destinados a usos que se tienen por singularmente calificados.
Hay también una arquitectura de autor, efusión exquisita de los maestros de la profesión, que demuestran sus virtudes, por encima de toda otra consideración, incurriendo aquí y allá, en obras maestras y, en todo caso, objetos singulares.
Todas estas finalidades son, por supuesto, muy legítimas y respetables, a la vez que señalan las condiciones de excelencia. De las arquitecturas monumentales, mayestáticas y de autor, los estudiantes aprenden provechosas lecciones para su futuro profesional.

Pero hay, por otra parte, arquitecturas comunes y corrientes, que se contentan con conformar contextos y que se destinan al fin de ser habitadas. Estas arquitecturas también tienen condiciones de excelencia y algún estudiante podría, de tanto en tanto, aprovecharse de sus lecciones.

Múltiples usos del fuego

Anónimo Brujas cocinando


Existe una fuerte asociación entre el fuego, la comida, la magia, la alquimia y el misterio que rodea unas llamas puestas a trabajar.

Cerca de las llamas

Desde que el fuego ha podido ser un recurso de la actividad humana, se ha convocado en torno suyo tanto la sociabilidad comunitaria como el misterio.
Por una parte, la preparación y el consumo de la comida aparecen indisolublemente vinculados al intercambio lingüístico. Con el vientre lleno es posible el pensamiento especulativo y la reciprocidad comunicativa, es posible la ceremonia del simposio.
Por otra, el misterio de la constitución (¿de qué sustancia se trata?) y de su comportamiento —transformador de recursos en comidas, tanto sanctas como non sanctas— no anda muy lejos del fuego la magia, la alquimia, cierto saber ancestral de las mujeres que preparan tanto las delicias más sublimes como los maleficios más oscuros.

El fuego se emplaza, en el habitar de los seres humanos, en el cruce de los caminos que unen y separan, a la vez, lo crudo de lo cocido, el remedio del veneno, las ofrendas a los dioses de las ofensas al hostil.

Aquellos paisajes

Meindert Hobbema (1638- 1709) Camino de Middelharnis (1689)


Un paisaje es una estructura que articula a su modo particular el cielo, la tierra y el horizonte. Son claves para la caracterización las relaciones mutuas entre los elementos y la composición relativa de los patrones básicos y las proporciones entre las diversas dimensiones del espacio.

Paisajistas

Gran parte de lo que creo saber sobre los paisajes se lo debo al magisterio callado de los pintores que decidieron salir de sus estudios y plantar los caballetes à plein air.
Es que lo que se aprende mirando por encima del hombro del pintor de paisajes es insustituible para aprender a ver. Aprender a ver no es posar cualquier mirada, sino consiste en acomodar la atención, seleccionar, jerarquizar, conferir valor, en todo caso hacer de una escena un cuadro.
Del continuo ocurrir de las cosas en la naturaleza, el ojo del pintor selecciona y estructura aquellos rasgos que registrará, morosa y sensiblemente, en telas y papeles. Y dejará testimonio de toda su labor.

Los pintores de paisajes no enseñas sólo con sus resultados. También enseñan con sus procesos.

Siesta

Frederick Arthur Bridgman (1847- 1928) La siesta (s/d)


Puede —y debe— percibirse una sutil aura sagrada en la escena: ni más ni menos Una Persona Duerme en Calma en su Lugar del Sueño.

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