Ruth Bernhard
(1905-2006)
Cierto es que seguirá habiendo lugar
para que arquitectos artistas desarrollen impávidos sus búsquedas personales
centrados en la consecución de puros artefactos bien diseñados y artísticamente
logrados. También es cierto que seguirá habiendo lugar para arquitectos
empresarios aplicados a incrementar el valor agregado de sus construcciones,
con el fin de producir edificios cada vez más rápido, más alto y más poderoso.
Pero es probable que reflexiones como las que nos ocupan ahora inspiren a otros
arquitectos seducidos por el afán de servir a la vida de los habitantes, de
amparar la arquitectura frágil que sus cuerpos conforman, de abrazar con un
gesto humanitario la propia condición humana que consiga, por fin, tener lugar
allí.



















