Martine Franck
(1938-2012)
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Así, es dable examinar cómo, de las
diversas sendas que podamos atravesar, alguna nos es particularmente
confortable y a partir de una cierta complacencia de todo el cuerpo, nos
habituamos entonces para transitarla una y otra vez. Tanto así como cuando
elegimos una cierta eminencia en el paisaje para conformar un hito en éste, con
el fin de orientarnos y componer los elementos en un conjunto coherente e
identificable. También cuando un otero nos brinda un satisfactorio panorama en
donde aprendemos a apreciar el horizonte.
Es que hay ciertas vivencias, hondas y
sentidas, que logran gozarse de modo sostenido en el tiempo, con lo que
constituyen una experiencia estética del bienestar, al que luego el cuerpo
gusta por habituarse.
Es preciso entonces recuperar para la
conciencia aquellos genuinos rasgos de lo habitado que nos gratifican el hecho
de hacer presencia allí y entonces.



















