Llamamos iniciativa al impulso dirigido
a marchar en una dirección y sentido cuando a la tarea de anhelar le sigue la
movilización. El primer paso es, con mucho, el más arduo, pues implica
abandonar el reposo para ganar movimiento. Este primer paso, entonces, debe
dirigirse hacia una meta intermedia, a un objetivo relativamente más
alcanzable. ¿Cómo administrar la proporción entre las magnitudes entre la
posición inicial, las metas intermedias y los sueños? Esto es tarea de toda la
vida.
Marchar es necesario.



















