Lee Chapman
Todo
conduce a formular un derecho a habitar, como derecho humano genérico y
absoluto.
Es el
derecho a habitar lugares adecuados, dignos y decorosos en toda circunstancia
concebible. La esfera del derecho a habitar coincide, punto por punto, con los
confines del mundo de los sujetos, allí donde estos son implicados por su
condición humana. Por tal razón, todo ser humano, uno con sus circunstancias,
es titular de tal derecho, el que sólo puede ser vulnerado por un injusto e
inhumano estado de cosas. Tal injusto e inhumano estado de cosas es,
precisamente y con todas las letras, nuestro actual y concreto estado de cosas.
Es un derecho de magnitud absoluta, en la medida que podamos llegar algún día a
sondar la profundidad última y definitiva de cada ser humano. Y tiene la
extensión propia de todo aquello que le concierne al habitante del mundo, tal
como lo mal conocemos en la actualidad, así como lo conoceremos en el futuro.



















