lunes, 23 de enero de 2017

Presencia

Ninfa Escultura en Marlygarten, Potsdam


Sólo cuando nos reconocemos en nuestro reflejo comprendemos en dónde nos hallamos. Siempre y cuando no quedemos subyugados con la maravilla.

Los cuatro elementos míticos: IV. El agua

No ha sido un simple deseo de fácil mitología, sino una verdadera presciencia del papel psicológico de las experiencias naturales, lo que ha determinado que el psicoanálisis marcara con el signo de Narciso el amor del hombre por su propia imagen, por ese rostro tal cual se refleja en un agua tranquila. En efecto, el rostro humano es, antes que nada, el instrumento que sirve para seducir. Mirándose, el hombre prepara, aguza, acicala ese rostro, esa mirada, todos los instrumentos de seducción. El espejo es el Kriegspiel del amor ofensivo. Señalemos rápidamente ese narcisismo activo, demasiado olvidado por el psicoanálisis clásico.
Gaston Bachelard, El agua y los sueños, 1942: 39


Pudiera ser que el reflejo en el agua quieta, antes que en sofisticados espejos confiera lugar a la presencia efectiva del hombre. Narciso queda para siempre cautivo del estupor. Quienes se benefician de la moraleja salen decididos a caminar —a vivir—, una vez que han tenido lugar en el reflejo del agua.

viernes, 20 de enero de 2017

jueves, 19 de enero de 2017

Panorama del viejo patio

Zulmabm (s/d) Patio de la Facultad de Arquitectura en Montevideo (2015)


Todo el afecto tiene cabida en la amplitud del querido patio de nuestra Facultad. La vista panorámica es la mirada que domina su paisaje.

Amplitud

La amplitud es la tercera de las extensiones que el cuerpo propone al lugar. Comprende, como latitud, la extensión que media entre lados derecho e izquierdo. Da la medida de la dilatación, de la anchura espacial.
También es una medida especial de la holgura, de la libertad de movimientos, de la holgura que sirve a la comodidad. La amplitud de miras supone una percepción dilatada y una comprensión cabal de las situaciones.
La medida de la amplitud es una de las medidas del desarrollo, de la extensión, de la riqueza relativa.
El mundo es ancho y ajeno, denuncia Ciro Alegría.

Se trata entonces de apropiarlo y asegurarle a cada uno su amplitud adecuada.

miércoles, 18 de enero de 2017

Poéticas del habitar contrapuestas (III)

Una tercera oposición se entabla entre poéticas que se pretenden multidisciplinarias (poéticas del diseño, poéticas plásticas) y otras que se reivindican como propias y específicamente arquitectónicas. Aquí el punto de debate reside entre la importancia relativa conferida ya a los aspectos genéricos de la producción, ya a los aspectos específicos de una disciplina.

Las poéticas multidisciplinarias son opción de quienes se centran en la figura del artífice, su talento y capacidad de obrar según principios generales, que agrupan a diversas disciplinas como aspectos apenas puntualmente diferenciados de un hacer creativo, imaginativo e innovador. Para algunos la propuesta de forma de un tenedor tanto como la intervención urbanística en una ciudad son, fundamentalmente, temas de diseño y éste sigue reglas generales y comunes en donde la especificidad es apenas incidental.


Por su parte, es posible concebir poéticas arquitectónicas propias, en donde se enfatice el papel diferencial de las especificidades disciplinares. Se reconoce, por un lado, que hay aspectos arquitectónicos propios del diseño, pero por otro, que hay además caracteres arquitectónicos que no se subsumen necesariamente en el diseño, tales como el acondicionamiento habitable, la cultura tectónica local y la semiótica específica y propia de la arquitectura. De esta manera se entiende la poética arquitectónica como el sistema específico para la consecución de la forma arquitectónica. Tal sistema es abierto, pero no obstante se constituye con autonomía disciplinar.

Poéticas del diseño y poéticas arquitectónicas

Ludwig Mies van der Rohe (1886- 1969) y Lilly Reich (1885- 1947) Silla Barcelona (1929)


Durante mucho tiempo el talento y la mistificación crítica nos han hecho creer en el diseño que trasciende los límites de la disciplina arquitectónica y llega al equipamiento. Es momento ahora de proponer un par de dubitativos signos de interrogación al respecto.

martes, 17 de enero de 2017

Allá en la fantástica isla griega

Poblado de Oía en Santorini, Grecia


En algún rincón lejano del mundo hay un par de butacas esperándonos para habitar las terrazas en calma, viendo caer el día. Pero tenemos que llevar la calma en nosotros.

Elogio del habitar calmo

En la vida contemporánea domina la agitación fatigosa.
A causa de ello, se tiene al estado de calma como un bien escaso: por eso es demandado a altos precios. Parte no menor de la industria turística se nutre de la excitada pasión por algún instante de tranquilidad. Paz y sosiego son valores que cotizan alto en el mercado de la imaginación. Bajo la caracterización de lugar apacible, los operadores turísticos tientan a los agobiados, que son legión. Entonces los ávidos consumidores se lanzan en masa para conquistar en algún lugar lejano y pintoresco, la paz improbable en sus vivencias, infrecuente en sus espíritus.

Llegados en tropel, pueden comprobar cómo es que ellos mismos son los principales causantes de la intranquilidad que estropea el sosiego de aquellos lugares plácidos.

lunes, 16 de enero de 2017

La medida justa de la elaboración formal y material

Herzi Pinki (s/d) Balcón en el n° 8 de la calle Brücken, Viena. (2013)


Para el artista Art Noveau, la consigna podría haber sido: ¿Para qué concebirlo simple, si se puede hacer complicado? Más allá de la observación sardónica uno puede preguntarse cuál es la cuantía socialmente necesaria de trabajo para resolver un balcón. Para no incurrir en excesos, ciertamente, pero también para no caer en la mezquindad poco imaginativa.

Poéticas del habitar contrapuestas (II)

Es dable oponer unas poéticas artesanas a otras poéticas afectadas por el productivismo moderno. En este caso se opone, en el fondo, el debate acerca del trabajo socialmente necesario para producir las diversas ocurrencias arquitectónicas.
Las poéticas artesanas se desarrollan aplicando la cuantía socialmente necesaria de trabajo, en donde la medida de ésta radica en la convicción interna que aúna por igual tanto al artesano como al usuario. No hay tanto sobreproducción como acabamiento debido en el producto artesano. El artesano cabal no trabaja, por cierto, en demasía, sólo que se asegura, con sus propios criterios, de producir su obra en forma íntegra, “como es debido” o “según las reglas del arte”.
Por su parte, las poéticas afectadas por el productivismo industrial tienden a la minimización economicista del trabajo, virtud puramente mecánica, inherente a los modos capitalistas de producción y por completo autónomas de las solicitaciones del usuario que pasa a ser, apenas, un consumidor. Hay que probar, en este caso, si la cuantía de esfuerzo es la suficiente y necesaria, así como en qué medida el producto industrial no resulta en definitiva de un empobrecimiento del producto.

¿Qué opina al respecto?

viernes, 13 de enero de 2017