Elio Ciol (1929)
La lucha por el techo se resigna a la
oferta de soluciones habitacionales. Así, un deseo entrañable se encarcela en
mínimos y sumarios alojamientos, a veces tildados de viviendas de interés
social. Tales viviendas constituyen satisfactores cosificados y mercantilizados
de unas demandas mal atendidas y entendidas. Es lo que el sistema hace con
nuestros deseos y demandas, en cualquier aspecto de la vida social. Responder a
una pulsión honda y humana con una mercancía empobrecida material y simbólicamente.
Así es que la ciudad asiste a la proliferación de agregados residenciales, en
lugar de lugares orgánicamente dispuestos para amparar las intimidades
protegidas.



















