Bruno Barbey
(1941)
La
experiencia estética del habitar es una experiencia sensible particular y
específica.
El sujeto aparece inmerso en su
situación, cobijado por su objeto tanto en el espacio, pero, sobre todo, en el
tiempo, el tiempo propio vivido. Para ello, el sujeto hace ejercicio de un
sentido especial, que ahora podemos denominar demora. Una demora no es,
necesariamente, una espera, ni tampoco un ejercicio de la memoria de lo pasado,
sino la plena vivencia del tiempo que se vive en un presente revelado pacífico.
Una demora es la oportunidad que le damos al lugar para que éste despliegue
morosamente todos y cada uno de sus aspectos. Una demora es un decurso calmo de
la existencia cuando nos damos a nosotros mismos la oportunidad de apreciar, de
modo templado, nuestro discurrir.
Y así, demorados en el lugar de vida, es
que habitamos las moradas que hacemos nuestras.



















