Sam Abell (1945)
Una
arquitectura concreta debe abandonar la geometría abstracta del espacio para
abordar la compleja estructura dimensional del lugar vivido.
Es que
no se trata ya del espacio, sino del lugar. La arquitectura concreta tiene
efectiva existencia allí donde los cuerpos palpitantes estremecen el campo
habitado. La arquitectura concreta, por otra parte, no se reduce a ser operada
mecánicamente, ni a ser usada reductivamente. La arquitectura concreta se
consuma en el acto de habitarla según unos modos que deberemos aprender a
percibir, respetar y cultivar.
La
arquitectura guante es aquella concreción servicial, digna de la condición
humana y decorosa en un plano superior estético, en donde la vida humana tiene
su lugar señalado.


















