Pierre Jamet
(1910-2000)
Todo
indica que existiría una suerte de mala conciencia o cierto silencio culpable
al respecto.
Tan acostumbrados estamos a desdeñar las
condiciones materiales de nuestra existencia para privilegiar el estatuto de
las ideas, que nos resulta difícil tratar cara a cara con nuestro nivel de
confort efectivamente ejercido, para tratar la idea que se asocia,
generalmente, a la aspiración culposa a un presunto nivel más sofisticado de
vida, en donde participaríamos del régimen cotidiano de los pocos felices que
detentan el capital material y cultural para un cierto general refinamiento en
su existencia.
Operando de este modo, la conciencia se
priva de conocer la necesidad humana y social generalizada de confort, para
suponerla una suerte de privilegio de las minorías sociales que consiguen
habitar en los estratos sociales más encumbrados.



















