
Martine Franck
(1938-2012)
Porque todo esfuerzo arquitectónico sólo
puede, quizá, encontrar una superior justificación en el revelado de tal
esplendor. ¿Qué decir del juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes
bajo el sol si en tal juego no resuenan los ecos conmovidos de las músicas
de la vida, si en tal juego no hacen presencia las fisonomías concretas de la
humanidad, si en tal juego no brillan con su luz las miradas ensimismadas en su
juego del continuo deleitarse?


















