Jacob Holdt
Así de compleja, así de rica. Así de
colorida, así de rica. Así de heterogénea, así de rica. Es por esto por lo que
la vida ciudadana en enclaves exclusivos dista de ser un privilegio de ricos,
que levantan muros y distancias con la ciudad de los pobres. La vida ciudadana
confinada en las piezas del discontinuo mosaico socioespacial es, simplemente,
empobrecida. No merece ser llamada vida ciudadana. ¿Habrá un nombre para el
establecimiento y población en esos confines homogeneizados, de vecindarios muy
precisamente clasificados y agrupados por su nivel de ingresos y su
disponibilidad de consumo?
La urbanización sin ciudad, de la que
nos habla Jordi Borja es el nuevo escenario de la vida empobrecida de la
actualidad.



















