Lewis Hine
(1874-1940)
Somos de la materia de los sueños porque
somos nuestro propio proyecto. Resultamos autodiseñados por un gesto antiguo de
lanzarnos hacia adelante, hacia el futuro. Vivimos así en carne propia cómo nos
sujeta el deseo, nos agita una vehemencia de vivir y nos lanza lejos, distantes
y distintos. Somos sueños febriles, proyectos insensatos, diseños improbables.
Y así, apasionados en la flecha del
tiempo, hacemos el mundo a nuestra imagen y semejanza. Todo proyecto, toda
elucubración de estados futuros es apenas un eco operativo de un furor por
habitar un mundo que negamos es su penosa actualidad, para arrojarnos hacia lo
que vendrá.



















