Bruno Barbey
(1941)
Cuando
observo este mundo, no soy de este mundo; me asomo a este mundo.
Antonio
Porchia
La diferencia estriba en que una
estética de la contemplación se establece sobre un prudente y metódico
distanciamiento entre el sujeto y su objeto de referencia. Este distanciamiento
es una garantía de pureza y especificidad para el vínculo estético. Pero tal
virtud no puede predicarse de una estética del habitar.
Tal estética está necesariamente fundada
en la pertenencia total del sujeto al mundo que habita. Es una estética propia
de los que son de este mundo y no de los que se pretenden asomados a éste. No
hay en el habitar otra situación que pueda aislarse en forma pura y específica.
La experiencia estética del habitar tiene a su sujeto totalmente contaminado
por su pertenencia a la situación que puebla.



















