Valor de las ventanas

Otto Scholderer (1834 – 1902) El violinista en la ventana (1861)

A veces se olvida que una ventana es el primer paso para poder llegar tomar conciencia de nuestro lugar en el mundo. Para mirar y también poder reconocernos mirando. Aunque la ventana no pueda abrirse y no permita que entre aire fresco. El poder ver las cosas es el primer paso para alcanzarlas. Para soñarlas.  
Antonio de Molina, 2017

Toda reflexión sobre los elementos arquitectónicos puede recomenzar si se parte de la premisa en que cada uno de ellos es habitado por las personas.
Lo que hacen las personas habitando las ventanas es sustancial para arrojar una nueva luz sobre una perspectiva embotada por la cosificación. Puede que, como simple cosa, una ventana no sea otra cosa que una estructura de madera y vidrios que se sitúa en los muros, pero si se considera cómo se la habita, la cuestión cambia radicalmente de cariz.

Para la vida de las personas, una ventana es un umbral que obra como pantalla de proyección mutua entre el paisaje circundante y quien lo aprecia, cobijado tras su amparo. Por esto, al vedar el paso regular y permitir la participación sensible de las distancias, una ventana constituye el lugar más indicado al ensueño del habitar. Por esto, una ventana es, para cada habitante, una oportunidad para situarse ante el mundo de un modo especialmente señalado. Por esto, una ventana es un componente esencial del derecho humano a habitar la persona su lugar en el mundo.

Brillante artículo que recomiendo

 Véase:

http://manueldelgadoruiz.blogspot.com/2020/12/un-espacio-para-la-sociabilidad.html


Artículo recomendado

 Véase:

https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2020/12/inauguracion-de-plaza-italia-un-caso-para-pensar-la-gentrificacion-en-montevideo/


Contra la ciudad adjetivada (XII) Ciudad del conocimiento


En los documentos oficiales de HABITAT existen infinitos “conceptos” de: ciudad sustentable, ciudad segura, ciudad inteligente, ciudad resiliente, ciudad humana, ciudad democrática, ciudad amigable, ciudad competitiva, ciudad autónoma, ciudad innovadora, ciudad creativa, ciudad del conocimiento, ciudad de la palabra, ciudad dormitorio, ciudad universitaria, ciudad de las artes, ciudad emergente, ciudad equitativa, ciudad inclusiva, ciudad histórica, ciudad de oportunidades, ciudad sostenible, ciudad compacta, ciudad sustentable, ciudad patrimonial, ciudad de todos, ciudad dispersa, ciudad educadora, ciudad vieja, ciudad verde, ciudad a escala humana...
Fernando Carrión, 20161

Pachuca Ciudad del Conocimiento y la Cultura es un proyecto de largo plazo, que tiene como principal objetivo, capitalizar la basta [absolutamente sic] estructura académica, científica y tecnológica que nuestro estado ha desarrollado en los últimos años.

El recurso de la adjetivación apenas disimula su operación subrepticia: estimular una actividad propia de la ciudad con el objetivo que su desarrollo resulte en alguna virtud de futuro. Pero poco puede esperarse si no se comienza por conocer la diferencia entre la vastedad (amplitud) de la bastedad (cualidad de tosco o torpe).
Dicho sea de paso: el sentido del término ciudad es más vasto que las operaciones con el conocimiento que allí se desarrollan. Reducir el concepto de ciudad a una estructura universitaria, es una operación mental basta.

1 Artículo completo en
http://elpais.com/elpais/2016/11/10/seres_urbanos/1478767051_442355.html

Por una estética de las inmersiones

Anders Zorn (1860- 1920) Ernest Cassel (1886)

La estética, en su constitución ya tradicional, se ha construido sobre el paradigma de la contemplación distanciada: la cuestión empieza por separar convenientemente al sujeto esteta de su objeto estético.
La arquitectura se merece otro paradigma. Una alternativa es considerar al sujeto inmerso en la obra: esta habitación es el objeto estético por excelencia. Ya no se trata de contemplar, sino de inspirar y respirar, haciendo del hundimiento del sujeto en el objeto habitado el verdadero quid de la aisthesis fundamental. Recíprocamente, la arquitectura pasaría entonces a ser entendida como poética de honduras, adentramientos y participaciones.

La arquitectura del futuro debería forjarse una estética propia de las inmersiones para mejor ser comprendida y vivida.

Contenidos resaltados: Antropología del habitar (I)

 …Al considerar al habitar como sinónimo de relación con el mundo, le atribuimos un significado antropológico primordial, en cuanto fenómeno cultural, que es al mismo tiempo elemental y universal.

Giglia, 2012: 9

El habitar no es una forma de conducta cualquiera: es el ethos de hacer presencia y población en el mundo que constituimos. Por ello, el habitar tiene una naturaleza relacional; está construida por nuestra condición de seres situados, de seres que tienen lugar siempre en unas circunstancias precisas, necesarias e inescindibles de nuestra contextura humana. La caracterización del habitar como fenómeno cultural es peculiarmente importante por implicar que no se trata aquí de una conducta humana innata o “silvestre”, sino que supone un aprendizaje, unos modos de transmisión intergeneracional no genéticos y un estatuto de producciones de sentido.

Hay que prestar peculiar atención a esta primordialidad antropológica fundada en el carácter elemental, básico, fundamental. Lo primero, por sencillo, por ineludible, por constitucional, es habitar. Y si esto es cierto, no lo es menos que es universal, porque a todos y en todo momento nos es impuesta la condición de habitantes, aun cuando no nos desempeñemos de los mismos modos. Mediante dos líneas de reflexión antropológica podemos confirmar, ahora, que estamos más o menos donde debíamos estar, en cuanto a reflexionar estas cuestiones.

 

Ref: Giglia, Ángela (2012) El habitar y la cultura. Barcelona, Anthropos, 2012

Viejas cuestiones (XXVII): La constitución ética del habitar

Max Liebermann (1847- 1935) El taller del zapatero (1881)

¿Cómo se entiende la dimensión ética del habitar?


Como conducta específicamente humana, el habitar constituye un ethos, la materia constituyente de una ética específica. Esta conducta anima unas prácticas, las que asocian indisolublemente una deliberación y una acción: la tensión entre estos componentes es también de naturaleza ética. El conjunto estructurado de tales prácticas compone una situación, la que, está demás decirlo, también tiene un componente ético fundamental.

Reescrituras (XXV): Los sueños. Modos de dirigirlos

Anónimo. Portada del libro Los sueños de Hervey de Saint-Denys (1867)

Por ahora, se trata de soñar e intentar cultivar el sueño lúcido, materia ilustrada por este libro, del que apenas hemos salvado la portada. Soñar, en todo caso, en que otro mundo es posible.


* * *

El ejercicio de la duda y la conjetura demanda mucho rigor para ser considerado un ejercicio verdaderamente filosófico.
Por esto es más apropiado a la humildad reivindicarse como soñador, como onironauta, navegante de ensueños tan desprovisto de brújula como animado por las ansias del puro navegar.

Lástima grande que sólo llegáramos a atisbar la mera promesa de dirigir, con medios adecuados, la embarcación ebria del sueño.

Estupendo artículo que recomiendo

 Véase:

https://www.santiagodemolina.com/2020/11/se-dibuja-en-horizontal.html

El ejercicio de la duda y la conjetura

Hendrick ter Brugghen (1588-1629)  Heráclito (1628).

Apostar por la filosofía hoy es rebelarse contra su imposibilidad y su muerte. Esto se ha traducido, demasiado a menudo, en posiciones justificatorias y en el fondo victimistas acerca de la defensa de la filosofía, como si fuera una especie en extinción que hay que preservar en un zoológico. Pero la filosofía no puede justificarse ni mucho menos preservarse. Todo lo contrario: tiene que practicarse y exponerse. Salir de allí donde se decreta su muerte para redescubrir su necesidad. Ya en 1978, la filósofa húngara Agnes Heller escribía: «La necesidad de la filosofía crece sin cesar; tan sólo la propia filosofía lo ignora todavía».
Marina Garcés


Hay quien se enorgullece a justo título de su espíritu asertivo, de su reconocida capacidad práctica y hasta de su encomiable talento creativo. Ninguna de estas características puedo reivindicar. Pero me aplico con constancia al denodado ejercicio de la duda y la conjetura. Simplemente porque alguien tiene que hacerlo. Porque alguien, en algún lugar del mundo recogerá el guante del desafío y construirá alguna certeza que quizá fuera bueno forjar en un futuro que me está, inevitable, más allá del horizonte que habito.

Artículo recomendado

 Véase:

http://tochoocho.blogspot.com/2020/11/el-origen-del-museo.html


Contra la ciudad adjetivada (XI) Ciudad creativa

blog.esarq.edu.mx/2015/07/22/quien-se-acuerda-de-ciudad-creativa-digital/

En los documentos oficiales de HABITAT existen infinitos “conceptos” de: ciudad sustentable, ciudad segura, ciudad inteligente, ciudad resiliente, ciudad humana, ciudad democrática, ciudad amigable, ciudad competitiva, ciudad autónoma, ciudad innovadora, ciudad creativa, ciudad del conocimiento, ciudad de la palabra, ciudad dormitorio, ciudad universitaria, ciudad de las artes, ciudad emergente, ciudad equitativa, ciudad inclusiva, ciudad histórica, ciudad de oportunidades, ciudad sostenible, ciudad compacta, ciudad sustentable, ciudad patrimonial, ciudad de todos, ciudad dispersa, ciudad educadora, ciudad vieja, ciudad verde, ciudad a escala humana...
Fernando Carrión, 20161

Tras esta adjetivación se esconde una doble reducción.
En primer lugar, el concepto de creatividad se restringe a priori a un conjunto discreto de actividades tales como el diseño, moda, gráfica y similares. El problema es que la efectiva creatividad en las ciudades efectivamente existentes se difunde a lo largo, ancho y profundidad de la actividad social, sin restringirse en ninguna región en particular.
Por otro lado, la “ciudad” creativa es concebida como un enclave territorial en una ciudad existente, tal como en el caso de Guadalajara. Así que veamos qué sucede en los hechos.
Las evidencias mostradas hasta el momento, reflejan que la Ciudad Creativa Digital es un proyecto tendiente a la exclusión económica, social y urbana, de manera que lo que podríamos esperar de éste no sería muy distinto a lo que nos presentan casos similares en diferentes partes del mundo, y que han sido ampliamente documentados por el Museo de los Desplazados. La idea de gentrificación social y económica con la que se asocia al proyecto, se ha ido construyendo como consecuencia del discurso concreto de la acción gubernamental. – Véase::
http://desmesura.org/firmas/de-que-tamano-es-la-ciudad-creativa-digital#sthash.tbUEzA2k.dpuf

Habida cuenta de los antecedentes de la operación de adjetivación ¿cabe sorprenderse en esta oportunidad?

1 Artículo completo en

Plumas ajenas: Kenneth Frampton

Como es bien sabido, el surgimiento de la arquitectura como práctica
individual consciente de sí misma es inseparable del ascenso de la clase burguesa en la segunda mitad del siglo XV. El origen de nuestra noción del diseño arquitectónico como un proceder específicamente moderno, innovador, no tradicional, no puede ser hallado remontándose más allá de ese momento en la historia, cuando las primeras señales de la división del trabajo y la disolución de la cultura gremial anterior a la alfabetización son perceptibles en los métodos mediante los cuales Brunelleschi erigió la cúpula sobre Santa Maria del Fiore en Florencia. Estamos en deuda con Giulio Carlo Argan por su observación de que éste es precisamente el momento en que las así llamadas artes liberales adquieren su ascendente sobre las artes mechanicae y en que el ascenso del arquitecto/artista individual, como un protoprofesional, causa el correspondiente descenso de la estatura de los maestri o maestros artesanos. Esta condición se refleja en el hecho de que, aunque la catedral genérica y el cobertizo cotidiano eran empresas marcadamente diferentes dentro de la cultura gremial, parece haber existido una continuidad simbiótica en la visión medieval del mundo que servía para unificar la producción entera de una civilización basada en la agricultura. Esta continuidad es evidente en el hecho de que el granero y el templo surgieron del mismo género de producción artesanal.

Kenneth Frampton, 1991

Viejas cuestiones (XXVI): Las dimensiones políticas del habitar


¿Cuáles son las dimensiones políticas específicas del habitar?

En la actualidad pueden, por lo menos, avizorarse tres componentes principales:
  • En primer lugar un examen específicamente sociopolítico de las prácticas sociales del habitar en cada una de sus instancias: concepción, demanda, proyecto, construcción e implementación efectiva.
  • En segundo término, un congruente examen sociopolítico del activismo social por el habitar, tanto en sus manifestaciones específicas sobre la vivienda social así como con respecto a la vida ciudadana.
  • En tercer lugar, el concepto de habitar conduce, de suyo, a reexaminar la agenda de derechos sociales, económicos y culturales.


Como se puede apreciar en principio, las dimensiones políticas del habitar prometen estar preñadas de contenido, aunque la conciencia social al respecto es aún incipiente.

Reescrituras (XXIV): ¿Cuál de los elementos?

Jean Béraud (1849- 1935) Un día ventoso en el Pont des Arts (1881)

¿Cuál de los cuatro elementos es el propio del habitar? ¿El aire que se deja ocupar, respirar y que agita a los paseantes? ¿El agua que corre y separa la ciudad y que justifica el puente? ¿La tierra por la que transitan intensamente las personas? ¿El fuego, que aguarda el regreso de los ateridos?

* * *

Pensar en los mitos elementales supone intentar dar un paso atrás reflexivo en busca de un pensamiento que aún no se somete a la disciplina de la razón convencional.
Ese paso atrás no es otra cosa que una artimaña del pensamiento: explorando los territorios del mito pueden encontrarse entrevisiones, sospechas e intuiciones que nuestra manera actual de pensar reprime, con buenas pero no suficientes razones. La poética sustituye así el discurrir corriente.

Lo que no puede la razón diurna lo podrá el ensueño poético y crepuscular del pensar mítico.

Soñar una terraza

Frederick Arthur Bridgman (1847- 1928) Cleopatra en las terrazas de Philae (1896)

Soñar una terraza es soñar propiamente un sueño, habitar su lugar propio y genuino.
Una terraza que valga la pena soñarla tiene un distanciamiento crítico, mayestático y decidido con el suelo. El cielo se vuelve más próximo, más cómplice; es la pintura de la bóveda propia de la presencia del soñador. Pero lo decisivo en la experiencia vital de una terraza es el dominio explícito del horizonte. Nos elevamos, soberbios y triunfantes, para mejor ejercer legítimo imperio sobre el mundo que hacemos nuestro con la mirada.

Y toda esta gloria no es otra cosa que la simple habitación de una terraza

Contra la ciudad adjetivada (X) Ciudad innovadora

Medellín ¿una ciudad innovadora?

En los documentos oficiales de HABITAT existen infinitos “conceptos” de: ciudad sustentable, ciudad segura, ciudad inteligente, ciudad resiliente, ciudad humana, ciudad democrática, ciudad amigable, ciudad competitiva, ciudad autónoma, ciudad innovadora, ciudad creativa, ciudad del conocimiento, ciudad de la palabra, ciudad dormitorio, ciudad universitaria, ciudad de las artes, ciudad emergente, ciudad equitativa, ciudad inclusiva, ciudad histórica, ciudad de oportunidades, ciudad sostenible, ciudad compacta, ciudad sustentable, ciudad patrimonial, ciudad de todos, ciudad dispersa, ciudad educadora, ciudad vieja, ciudad verde, ciudad a escala humana...
Fernando Carrión, 20161

Si se detiene uno un poco a pensarlo, resulta algo extraño caracterizar una ciudad como innovadora, si esta adjetivación resultara una nota distintiva.
La ciudad, por su propia constitución sociocultural, es el ámbito en donde tiene lugar la innovación como proceso constante y aplicado. En ausencia de innovación podríamos preguntarnos por el estatuto efectivo de una comunidad de asentamiento reducida al puro agregado social informe e inarticulado.
Por otro lado, si quisiéramos señalar una nota realmente diferencial, caeríamos en desvirtuar el fondo conceptual que anida en el término innovación: puede haber ciudades o sociedades más noveleras, más amantes de las novedades, más proclives a los caprichos de modas, más seguidoras del capricho. Pero no por ello innovadoras en su sentido social y cultural más profundo.
La caracterización de ciudad innovadora puede resultar en un obstáculo epistemológico para reconocer los impulsos efectivamente innovadores que de hecho y por fortuna ya se desarrollan en cada ciudad efectivamente existente y viva.

1 Artículo completo en
http://elpais.com/elpais/2016/11/10/seres_urbanos/1478767051_442355.html

Plumas ajenas: Italo Calvino

Más allá de seis ríos y tres cadenas de montañas surge Zora, ciudad que quien la ha visto una vez no puede olvidarla más. Pero no porque deje, como otras ciudades memorables, una imagen fuera de lo común en los recuerdos. Zora tiene la propiedad de permanecer en la memoria punto por punto, en la sucesión de sus calles, y de las casas a lo largo de las calles, y de las puertas y de las ventanas en las casas, aunque sin mostrar en ellas hermosuras o rarezas particulares. Su secreto es la forma en que la vista se desliza por figuras que se suceden como en una partitura musical donde no se puede cambiar o desplazar ninguna nota. El hombre que sabe de memoria cómo es Zora, en la noche, cuando no puede dormir imagina que camina por sus calles y recuerda el orden en que se suceden el reloj de cobre, el toldo a rayas del peluquero, la fuente de los nueve surtidores, la torre de vidrio del astrónomo, el puesto del vendedor de sandías, el café de la esquina, el atajo que va al puerto. Esta ciudad que no se borra de la mente es como una armazón o una retícula en cuyas casillas cada uno puede disponer las cosas que quiere recordar: nombres de varones ilustres, virtudes, números, clasificaciones vegetales y minerales, fechas de batallas, constelaciones, partes del discurso. Entre cada noción y cada punto del itinerario podrá establecer un nexo de afinidad o de contraste que sirva de llamada instantánea a la memoria. De modo que los hombres más sabios del mundo son aquellos que conocen Zora de memoria

Italo Calvino Las ciudades invisibles

Viejas cuestiones (XXV): El compromiso del arquitecto

Lawrence Alma-Tadema (1836–1912) Arquitectura en la antigua Roma (1877)

Ocuparse del habitar supone un compromiso específico del arquitecto.
Pero el habitar puede no ser una única finalidad necesaria para la arquitectura.
¿Con qué se compromete una arquitectura más allá —o fuera— del habitar?

El habitar humano no es el único compromiso posible del ejercicio profesional de la arquitectura.
De hecho, el primero de los compromisos históricos es con la construcción en sí, con la empresa ingeniera que resuelve estructuras estables y durables. Arquitectos e ingenieros, desde ese entonces, abordan la gesta heroica del construir. Esto implica una épica y una ética concertadas en torno al producto material.
Con el desarrollo de las condiciones sociales, económicas y culturales, emergió en la conciencia social un nuevo compromiso con el designio, esto es, con el poder de imponer una forma significativa a la materia. Los arquitectos viraron hacia el arte ennoblecido por la incorporación protagónica de las virtudes del intelecto, peculiarmente reconocidas en la geometría. Estas condiciones son propias de una poética propia y diferencial, que conduce a algunos a reivindicar, no sin esfuerzo, una eventual autonomía disciplinar.

Aunque parezca difícil de explicar en un contexto de sentido común, el compromiso consciente y asumido del arquitecto con el habitar no deja de ser una novedad histórica.