Julie Blackmon
(1966)
Teoría del Habitar, Uruguay
"Sólo por la filosofía puede experimentar la inteligencia cómo sus pasiones llegan a conceptos". Peter Sloterdijk, 1998
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El sentido de vida en la arquitectura
Julie Blackmon
(1966)
Es
preciso desarrollar un nuevo afán arquitectónico, fundado en el sentido de
dejar ser a la vida.
Este afán se aplica a la excavación del
lugar, con el fin que las formas de la vida de los habitantes encuentren allí
su oportunidad. No se preocupa tanto, en principio, por la tectónica del
artefacto, antes de inaugurar ámbitos propicios para que la vida, liberada de
constricciones indebidas, tenga lugar. Por ello, la primera operación
propiamente arquitectónica es la prospección del lugar para abrir, en la
oportunidad, un aquí hospitalario. Al efecto, es preciso desbrozar ámbitos
suficientes y holgados para los rituales de la vida, pero también deben
seguirse, con especial sensibilidad, sus contornos a efectos de no perder ni la
adecuación ni la magnitud conforme.
El sentido de vida en la arquitectura es
un sentido especial que debe cultivarse con rigor y método, porque de éste
depende la consecución de una arquitectura puesta al servicio de la vida humana.
Hermenéutica de la poética del habitar
Julie Blackmon
(1966)
Será entonces la ocasión de interpretar
las zonas de roce, de erosión, de mutua sevicia, así como los pliegues, los
rincones vacantes y las regiones olvidadas. Deberá interpretarse el modo en que
el guante ajusta a la mano, lo que supone a la arquitectura como amparo de la
vida. La tradicional representación arquitectónica (plantas, cortes, alzados)
será sustituida por una superficie de fricción entre un adentro vivo, frágil y
trémulo y un afuera imperturbable, estable y durable.
Y no será que ambos aspectos ya puedan
seguir desentendidos el uno del otro.
Asunción estética del habitar
Julie Blackmon
(1966)
La
asunción estética de la poética del habitar constituye una muy comprometida
tarea.
No es sólo que deba alertarse al efecto
todo el aparato de sentidos y el entendimiento superior, sino que es preciso
dar con la medular sustancia poética, sustancia capaz de informar a todo
habitar, principio hacedero de una arquitectura verdaderamente humanista. Hay
que recordar que poética significa, en griego, capacidad de hacer. Hay
que rescatar este sentido en toda apreciación que se aplique denodadamente a
descubrir el orden vital de los elementos, las dimensiones conformes de la
vida, las proporciones debidas, en fin, el conjunto complejo a la vez que
coherente y unitario de solicitaciones propias de la vida humana. Porque de la
adecuada apreciación de tal sustancia hacedera depende todo el esfuerzo
hermenéutico ulterior.
La poética del habitar y la arquitectura
Con respecto a este punto, es dable
pensar en una hermenéutica arquitectónica que tanto opera, por una parte,
desentrañando el sentido de la propia poética de la habitación, a la vez que,
por otra, construye su discurso recíproco. Esto implica que el arquitecto
comprometido con el servicio al habitar de las personas, habrá de apreciar,
como agudo y sensible esteta la conducta y obrar de los habitantes, a la vez
que resultará poéticamente dotado para construir el discurso arquitectónico
recíproco, con materiales y energías bien empleados y dispuestos. Lo que cuenta
es el sabio, correcto y magnífico recorrido de la sustancia poética que fluye
desde la vida misma que tiene lugar.
Lo que se necesita aquí es, en
definitiva, contar con la asistencia de cabales arquitectos poetas de la vida,
en su doble condición.
Poética y escritura

Julie Blackmon
(1966)
Porque se trata de vida de mortales, la
poética del habitar es una poética de tiempo. Y a esta poética de tiempo es de
arquitectos responder con una escritura de duración. Porque la arquitectura,
aquí, no es otra cosa que el arte de escribir el modo de ser los mortales en la
tierra. A una manifestación de vida corresponde un discurso que articule signos
perdurables en el lugar habitado. Para que del tenue hálito de la vida que
habite quede precisa evidencia, es oportuno erigir cubiertas y muros, puertas y
ventanas, suelos y escaleras. A efectos de mejor amparar la frágil constitución
de las arquitecturas vivas es imperativo consolidar sendas, estancias y
umbrales, mediante materias y energías concertadas según un plan… dictado ahora
desde dentro, por la vida humana misma.
Así, a la poética del habitar, le
corresponde, como un guante, una poética arquitectónica en donde la voz
cantante es propia no ya del artífice, sino de la vida que allí encuentra
refugio.
La lección de la vida a la arquitectura
Ruth Bernhard
(1905-2006)
Dejemos
que el cuerpo hable. De su voz oiremos la lección, la lección de la vida a la
arquitectura.
No hemos prestado suficiente atención a
esta voz. Nos ha seducido la arrogante tentación demiúrgica de operar desde el
exterior hacia el interior. Hemos impuesto vana y tiránicamente formas a la
vida. Ahora es tiempo de darle la oportunidad a esta última para que se expanda
en su deleite, sólo para luego rodearla con un gesto de amparo, respetuoso y
prudente. Es la hora del cuerpo vivo, frágil y trémulo. Es la oportunidad para
dejar a la vida ser, sin otros confines que su propio gesto de paz. Es acaso el
momento postrero en que, antes que todo se pierda, tengamos la ocasión de
honrar profesionalmente a la condición humana.
Todavía hay oportunidad que la lección
de la vida a la arquitectura nos aproveche.
La condición humana de la arquitectura
Ruth Bernhard
(1905-2006)
Cierto es que seguirá habiendo lugar
para que arquitectos artistas desarrollen impávidos sus búsquedas personales
centrados en la consecución de puros artefactos bien diseñados y artísticamente
logrados. También es cierto que seguirá habiendo lugar para arquitectos
empresarios aplicados a incrementar el valor agregado de sus construcciones,
con el fin de producir edificios cada vez más rápido, más alto y más poderoso.
Pero es probable que reflexiones como las que nos ocupan ahora inspiren a otros
arquitectos seducidos por el afán de servir a la vida de los habitantes, de
amparar la arquitectura frágil que sus cuerpos conforman, de abrazar con un
gesto humanitario la propia condición humana que consiga, por fin, tener lugar
allí.
Una poética universal e inexcusable
Ruth Bernhard
(1905-2006)
Es por ello que la poética
arquitectónica del cuerpo tiene su tercer aspecto singularmente interesante. Es
por ello que concita nuestra atención. Es por ello que la superficie interior
de la arquitectura merece una consideración meticulosa, pródiga en prudencias y
especialmente sensible.
El carácter universal e inexcusable de
esta poética nos aproxima a la médula misma de nuestra común condición humana,
a la vez que nos advierte sobre la necesaria singularidad de la experiencia de
las personas. He aquí, entonces, una manifestación generalísima de unidad y
variedad particular que es forzoso tener en cuenta.
La arquitectura recíproca, convencional
y exterior deberá toman debida nota de estas especiales condiciones
provenientes de su lado interior y vivo: una fragilidad trémula, universal y
particular.
Una arquitectura palpitante
Ruth Bernhard
(1905-2006)
Es conveniente reparar en esta delicada
condición. La superficie interior de la arquitectura se estremece con la
alternancia de fríos y calores, de silencios y estrépitos, de sombras e
iluminaciones. Esta superficie tiene, por ello, sus tonos preferentes de
temperaturas, de sonidos, de luces, de texturas, de fragancias y hasta de un
especial sentido del gusto, que compendia todos los otros aspectos. Allí donde
el cuerpo tiene lugar se verifica un inestable equilibrio sensible que ansía la
paz. Para los arquitectos con vocación poética humanista, esta constitución
vibrátil es fuente de toda inquietud y desvelo. Este inestable equilibrio es el
que hay que conocer, reconocer, respetar y cobijar con esmero.
La arquitectura laxa del lugar conquistado por el cuerpo
Ruth Bernhard
(1905-2006)
Apreciada
desde su vivo interior, la arquitectura muestra un cariz insospechado.
Nada de firmitas. Todo utilitas. Suprema
venustas. Desde dentro, la arquitectura se comprende en su contundente
fragilidad, la tenaz tenuidad de la propia vida. Se confunde con la acción del
cuerpo, tanto que no hay otra cosa que una absoluta instrumentación práctica:
la arquitectura no es otra cosa que el lugar que alcanza el obrar del cuerpo,
ni más, ni menos. Y por encima de todo, no puede ser menos hermosa que el
cuerpo humano que alberga, porque se ciñe a éste como un guante confortable,
digno y elegante.
Y con ser así, su aparecer nos conmueve
de tal modo que es irreprimible el gesto de amparo, de cobijo, de caricia
confortante. Porque, en el fondo, esto era, desde el principio, lo que
buscábamos: sorprender a la vida en su acontecer y amparar con un gesto
arquitectónico recíproco las formas sabias, correctas y magníficas de la
arquitectura vivida desde adentro.
Una arquitectura de los gestos leves

Ruth Bernhard
(1905-2006)
Tal arquitectura no nace de las mañas ni
de un constructor ni del sueño de un dibujante, sino de un escultor de formas
en el aire que se respira. Esta arquitectura no resiste ni los embates de las
tormentas ni del desengaño de las ideas fallidas. Es una arquitectura liviana,
laxa, evanescente. Y, sin embargo, es una arquitectura pletórica de vida,
desbordante de belleza y más obligada que ninguna. Es la arquitectura que el
cuerpo conforma con su acción poética, con su presencia y con su población del
lugar.
Nos preguntamos si acaso no ha llegado el
momento de tratar del lado interior de la arquitectura, de su costado vivo, de
su superficie sensible.
El esplendor efectivo de la vida

Martine Franck
(1938-2012)
Porque todo esfuerzo arquitectónico sólo
puede, quizá, encontrar una superior justificación en el revelado de tal
esplendor. ¿Qué decir del juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes
bajo el sol si en tal juego no resuenan los ecos conmovidos de las músicas
de la vida, si en tal juego no hacen presencia las fisonomías concretas de la
humanidad, si en tal juego no brillan con su luz las miradas ensimismadas en su
juego del continuo deleitarse?
Una nueva acuidad para reconocer el confort
Martine Franck
(1938-2012)
El desafío hoy es reparar en el confort
socialmente alcanzable por las más amplias mayorías sociales, sus formas mejor
integradas en los lugares habitados, y sus manifestaciones más evidentes, a
efectos de conseguir que la vida humana se exprese a sí misma en el bienestar.
La plena efusión de la vida sana, digna y decorosa debe dejar de ser un
privilegio para constituir una condición corriente y difundida en la vida
social. Al respecto, es mucho lo que hay que descubrir, mucho lo que practicar
y mucho lo que producir.
Hasta que la consecución superior del
bienestar social advenga como misión imperativa para una madura Teoría del
Habitar.
Ser y parecer
Martine Franck
(1938-2012)
El verdadero quid de la cuestión de la
ética del bienestar es el punto de partida de un discurrir que opone una
perspectiva ideal, ultraterrena y espiritualista a otra, material, terrena y
realista. Pero esto, con ser mucho es sólo un punto de partida. La cuestión
también se desarrolla en el plano donde los derroteros antagonizan. Esto es,
donde el espíritu se separa y opone al cuerpo, donde la felicidad terrena lucha
necesariamente contra la salvación trascendente, y donde los regímenes de vida
de unos pocos se reservan como cotos a ellos reservados, en detrimento de las
condiciones de vida de los más.
Es de sospechar que esta última
antinomia decida, en última instancia, la opción ética adoptada.
Estética del confort
Martine Franck
(1938-2012)
Por ello, una estética del confort no se
desarrollaría muy lejos de lo que lo hace la ética del bienestar.
Ascesis de la habitación (III)
Martine Franck
(1938-2012)
.
Así, es dable examinar cómo, de las
diversas sendas que podamos atravesar, alguna nos es particularmente
confortable y a partir de una cierta complacencia de todo el cuerpo, nos
habituamos entonces para transitarla una y otra vez. Tanto así como cuando
elegimos una cierta eminencia en el paisaje para conformar un hito en éste, con
el fin de orientarnos y componer los elementos en un conjunto coherente e
identificable. También cuando un otero nos brinda un satisfactorio panorama en
donde aprendemos a apreciar el horizonte.
Es que hay ciertas vivencias, hondas y
sentidas, que logran gozarse de modo sostenido en el tiempo, con lo que
constituyen una experiencia estética del bienestar, al que luego el cuerpo
gusta por habituarse.
Es preciso entonces recuperar para la
conciencia aquellos genuinos rasgos de lo habitado que nos gratifican el hecho
de hacer presencia allí y entonces.
Ascesis de la habitación (I)
Martine Franck (1938-2012)
Es de creer que tal particular
subjetividad la alcancen a través de algún ejercicio al respecto. Y en este
entonces es que recordamos la antigua voz griega para quienes buscaron en su
tiempo el ejercicio corporal con el fin de la depuración virtuosa del espíritu,
esto es, los practicantes de la ascesis (ἄσκησις). Sólo que no se trataría aquí,
de mortificar el cuerpo para dejar elevar el espíritu, sino, por el contrario
de un ejercicio (askesis) subjetivo que nos dispondría para mejor apreciar
aspectos no del todo evidentes de la situación en que nos hallamos cuando
habitamos confortablemente. Lo que viene a constituir una ascesis propia no ya
de antiguos ascetas, sino de contemporáneos estetas de la vida cotidiana.
El habitar confortable como transacción
Martine Franck
(1938-2012)
Es interesante ahora examinar cómo tal
transacción se resuelve en el terreno estético, esto es, en la región de las
percepciones y las poéticas del confort. Al efecto, habrá que considerar cómo
el sujeto se construye a sí mismo como estimador estético del bienestar
experimentado y, recíprocamente, cómo es que ha conseguido elaborar de un modo
concreto esta situación. Será necesario, entonces, hablar de ejercicios de
subjetividad, de percepciones específicas, de manifestaciones sensibles del
confort, de eventuales acuidades particulares y de efusiones vitales.
Pero lo que siempre subsistirá en
nuestras consideraciones es este peculiar interés puesto en esta transacción
virtuosa entre los sujetos y los lugares que pueblan.
















