Mostrando las entradas con la etiqueta salón. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta salón. Mostrar todas las entradas

Soñar una sala

Ernst Ludwig Kirchner(1880- 1938) Interior (1915)

En la residencia burguesa tradicional la sala cumplía un importante papel: condensaba en el ámbito doméstico el principal reducto de la sociabilidad: recibir a los invitados, a la vez que se escenificaban los vínculos intrafamiliares de un modo especialmente compuesto.
En la actualidad, los reducidos apartamentos populares reducen hasta la caricatura este persistente relicto de la cultura burguesa. Apenas nos contentamos para un liliputense rincón para ver televisión.
El sueño de una sala comienza con un ámbito mucho más desahogado, en donde los integrantes del elenco doméstico puedan encontrar diversos lugares, tanto adecuados a sus asuntos individuales, tanto como en los diversos arreglos interactivos. En todo caso, un lugar para estar juntos y no entreverados, proclives al acuerdo y a cubierto del agobio del hacinamiento.

Una sala soñada no puede ser un lujo reservado a unos pocos privilegiados.

Ser, estar, representar en el salón burgués

Franz Alt (1821- 1914) Salón Biedermeier (19149

El salón burgués opera como una fachada interior.
Parte de lo que el edificio muestra hacia el espacio público se le replica en el pliegue del salón. Orden, pulcritud, acumulación de bienes, tales los signos principales del equipamiento y el atrezo.
Proveniente su patrón arquitectónico del salón aristocrático, este salón conserva su carácter de lugar social por excelencia. Ser, estar, representar, son los contenidos de la semiótica arquitectónica del lugar.
Las variantes se deben, en lo fundamental, a una cierta racionalización de los usos del espacio y el tiempo, en donde la extensa y formal articulación de los palacios aristocráticos cede a las constricciones de la lógica burguesa, constreñida en una residencia más sumariamente arreglada. Pero hay detalles significativos: mientras que un salón aristocrático se equipa con mobiliario “noble” y “auténtico”, en el salón burgués domina aquello que ha emergido en el mercado en términos de buena inversión, duradera.

Es digno de estudiarse el procedimiento que aunó las estrategias de comunicación tanto en la arquitectura “dura” —el aspecto exterior, la fachada tectónica—, así como en la arquitectura más laxa de los interiores.

La fachada se pliega sobre sí misma

Édouard Vuilliard (1868- 1940) Venus de Milo (1920)

Conviene a la residencia burguesa disponer de amplias y cuidadas fachadas: una es la piel que reviste la faz pública del edificio, otra es la membrana que se pliega en el salón.
Una función es común a ambas: la presentación y la representación.
Los sujetos se presentan en tanto poseedores de una respetabilidad de propietarios de bienes. Así, la casa burguesa se viste con igual empaque que el cuerpo del habitante y así se tiene lugar tanto en el ámbito público ciudadano tanto como allí donde la residencia se abre con circunspección al relacionamiento social.
Pero lo importante es, como en tantas cosas, el significado connotado: aquello que objetos, rituales de implementación y aún las personas representan. En el salón es donde la familia burguesa constituye su condición en el ámbito apropiado: solemne recinto en donde se celebran cuidadas ceremonias que mucho tienen de actuación en meticulosos atrezos.

Y sin embargo, como casi siempre sucede, el carácter burgués no puede evitar significarse como tal en reveladores detalles como el de la escena mostrada en nuestro cuadro. Sólo a un consumado rastacuero se le ocurriría posar una reproducción clásica… encima de una chimenea.

Para entendernos mejor. Hoy: Sala

Definición
1. Habitación principal destinada a actividades que requieren determinado concierto social para desarrollarse. ║ 2. Aposento equipado para el desarrollo de estas funciones

La sala palaciega

Ludwig Passini (1832- 1903) Salón del Palacio Barbaro (1855)


Un marco suntuoso para una sociabilidad intensa, decididamente más allá de las miserias de la pura necesidad.

El espacio público se invagina en el interior de la casa: el salón

José Ferraz de Almeida Júnior (1850- 1899)
Escena de familia de Adolfo Augusto Pinto (1891)

En el salón, la fachada hacia el espacio público se pliega sobre sí misma. Ser, estar, representar: en el salón burgués se condensan estas tres operaciones.