La lucha por la ciudad


Bieke Depoorter (1986)


Harvey, 2012

La principal y más clara esperanza es que cada ciudad aparece como un horizonte de oportunidades. Vivir en tal horizonte es abrirse a todo un amplio panorama de encrucijadas de vida: habitarlo es poblar la disyuntiva. Es una tierra que ofrece un suelo fértil para todo tipo de explotaciones. Vivir en una ciudad concede trabajo como disponibilidad general de producción y consumo, en forma intensa y variada. También situarse bajo el amparo del cielo de una ciudad es hacerlo bajo un dispositivo dadivoso, donde mucho puede pasar. La lucha por la ciudad es la lucha por un panorama conformado según las esperanzas y deseos de los urbanitas a su imagen y semejanza, no tanto como retrato colectivo, sino como pintura de paisaje.