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La conceptualización del lugar como la primera herramienta de análisis tanto como de síntesis


Elio Ciol (1929)

La Teoría del Habitar se centra y rota en torno a la conceptualización rigurosa del concepto de lugar.
Es una idea primera y fundamental. El lugar puede definirse como un campo —esto es, una estructura espacial y temporal— significativo para la habitación humana. Esta estructura espaciotemporal constituye un concepto singular tanto en el desarrollo analítico de la Teoría del Habitar tanto como en su necesaria síntesis operativa.
Porque hay que pensar y discurrir en términos de lugar para luego dar forma y figura a las más diversas transformaciones ambientales que se sintetizarán finalmente como lugares.

Transeúntes

Louis Stettner (1922- ) Comida (1952)

Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar.  
Marc Augé, 1992

El antropólogo ha delineado con precisión tanto una caracterización del lugar, así como la caracterización de lo que se define negativamente: el no-lugar.
Aquí pondremos atención a estos lugares habitados por sujetos siempre a título de transeúntes en donde la identidad, referencia y apropiación se vuelven inestables, frágiles o incluso mudables. Allí los lugares se rarifican en su condición. Esto quiere decir: no pueden considerarse, de modo riguroso, no-lugares, pero tampoco completan su condición plena de lugares.
¿Es posible que seamos testigos de una suerte de prolongada agonía o disolución de los lugares? Contaba cierto profesor universitario que en sus tiempos de estudiante y participando en una agitada manifestación callejera, un policía lo increpó diciéndole: ¡Disuélvase!

Quién sabe si no somos nosotros, los habitantes, que nos estamos disolviendo en meros transeúntes.

El sagrado lugar del sueño

Gustave Courbet (1819- 1877) Mujer reclinada (1866)


Gran parte del voyeurismo legitimado por el arte tiene un capítulo importante con las durmientes. Nada más indefenso, nada más confiadamente abandonado, nada más ajeno a las intromisiones del espía. El voyeur profana un lugar sagrado, el lugar del sueño.

Un garante de la noche subjetiva

La última de las diez condiciones es que un lugar es un garante de la noche subjetiva. (Sloterdijk, 2004:383)

Hay en el lugar del sueño un valor relativo de seguridad.
Allí donde nos cobijamos a salvo, podemos abandonarnos al sueño. Constituye un trastorno grave no contar con las condiciones adecuadas al descanso profundo. La factibilidad del sueño confortable es una condición que ratifica las bondades de un lugar con vistas a habitarlo.

Parece que mientras el cuerpo reposa, la conciencia toma cierta distancia: un lugar seguro y apacible es aquel en que ambos pueden volver a reunirse con placidez.

La taberna como reducto estratégico proletario

Peder Severin Krøyer (1851- 1909) En la taberna Winther en Skagen (1886)


El establecimiento constituye un lugar estratégico para los trabajadores. Es allí donde obtienen información clave para conseguir trabajo y también es allí donde reponen fuerzas.

Una zona regenerativa

La novena de las diez condiciones es que un lugar es una zona regenerativa. (Sloterdijk, 2004:383)

Esta característica se vuelve complementaria de la anterior y su articulación en conjunto conforma la condición estratégica de la constitución de lugares.
En efecto, un lugar es, por cierto, el emplazamiento desde donde dirigir la actividad y, a la vez, es la localización de la recuperación creativa de energías.

Este doble papel vuelve el emplazarse un fijar en el espacio social un punto capaz de servir a ambos aspectos, a la vez que señala una evento crucial en el devenir del tiempo.

Lugares esforzadamente habitados

Hermann Corrodi (1844- 1905) El mercader de alfombras (1905)

Un establecimiento comercial es un lugar intensamente habitado, tanto como la casa del comerciante.


Un emplazamiento para negocios

La octava condición fijada por Sloterdijk para un lugar es que éste es  un emplazamiento para negocios. (Sloterdijk, 2004:383)

Suele vincularse la habitación a la estancia reparadora, descansada y pasiva.
Pero debe advertirse que también se habitan los lugares dominados por la actividad esforzada, por las iniciativas y por la resolución de intercambios. Los tránsitos también son instancias del habitar. Habitamos siempre que tengamos efectivo lugar, hagamos lo que hagamos.

También los negocios demandan efectivamente tener lugar.

La choza originaria

Adriaen van de Velde (1636- 1672) La choza (1671)


Nuestra choza es el lugar desde donde partimos en cada oportunidad en busca del desafío, de la aventura, de la vida breve.

Un campamento base para expediciones al entorno de trabajo y vivencias

La séptima de las condiciones es que un lugar es un campamento base para expediciones al entorno de trabajo y vivencias. (Sloterdijk, 2004:383)

En cada sistema de lugares particular siempre hay uno, que oficia de origen general de coordenadas.
Según cada emplazamiento particular, estaremos entonces diversa y significativamente apartados de esta localización estratégica. Desde este lugar base parte el sistema habitual de sendas y se disponen los diversos itinerarios. Cada una de nuestras incursiones adquiere un cariz particular según nos lleve más o menos lejos o que los rumbos sean más o menos habituales.

Ese lugar originario tiene el bello nombre castellano de querencia.

Encontrarse

Edward Burne-Jones (1833- 1898) El espejo de Venus (1875)

La constitución de un lugar tiene su ceremonia inaugural cuando y donde se vuelve posible encontrarse a sí mismo, tomar plaza efectiva en el paisaje, tener lugar, estricta y conscientemente.


Un nicho para auto-relaciones

La sexta de las diez condiciones es que un lugar es un nicho para auto-relaciones. (Sloterdijk, 2004:383)

Hay una instancia inaugural en la entrevisión especular de uno mismo con lo que cada uno se encuentra, en sentido estricto.
Se constituye a partir de tal situación fundamental el emplazamiento relativo con el que se construye, a la vez, identidad, memoria y referencia.

La expresión de Sloterdijk (auto-relaciones) no debe ser entendida en el sentido narcisista que padece el encantado, sino, como entiende Bachelard (1942), aquel que se prepara para investir su puesto en las relaciones interpersonales

Iniciativas

L. Szacinski (s/d) Retrato de Kong Haakon en su despacho (1906)


El despacho forma parte integral de una estructura de lugares que le confieren una fisonomía particular.

Una dirección para iniciativas empresariales

La quinta de las diez condiciones es que un lugar es una dirección para iniciativas empresariales. (Sloterdijk, 2004:383)

Un lugar no se contenta con reducirse a un punto en un plano, una mancha casual en un mapa.
Forma parte de una estructura y con ella está compuesto, esto es, situado, ordenado, dirigido. Si un aquí puede representarse abstractamente como un punto geométrico, el aquí concreto es resultado de múltiples operaciones que confieren status y rol específico en el seno de un sistema de lugares.

Es con respecto a ese sistema de lugares que cada lugar particular cuenta con sentido y referencia.

Intercambio generalizado

Manuel de la Cruz Vázquez (1750- 1792) La feria de Madrid en la plaza de la Cebada (1780)

Además de diversas formas de materias y energías, se intercambian informaciones. El mercado, como lugar, es el ámbito donde se concentra el comercio comunicativo.


Un cruce en una red de flujos de datos

La cuarta condición fijada por Sloterdijk para un lugar es que es  un cruce en una red de flujos de datos. (Sloterdijk, 2004:383)

Allí donde se puebla un sitio, prolifera el intercambio de informaciones. Donde habitan personas hierven los signos. Un lugar adopta una peculiar conformación en tanto es el emplazamiento en donde se cruzan sistemática y encarnizadamente significantes y significados.
A los conocidos procesos de intercambio y transformación material y energética hay que agregar los flujos informativos.


Bienvenidos dentro y bientenidos fuera

Emil Rau (1858- 1937) Pareja joven en frente de una casa de campo en la Alta Baviera (1937)


Un lugar no puede concebirse en términos de puro sitio físico. Un sitio poblado supone, en principio un nudo de relaciones de hospedaje, de peculiar contextura, en donde se convoca de ciertas maneras a ciertos sujetos y se excluye a otros.

Un nudo de relaciones de hospedaje.

La tercera de las diez condiciones es que un lugar es un nudo de relaciones de hospedaje. (Sloterdijk, 2004:383)

Bajo la denominación relaciones de hospedaje, nuestro autor caracteriza unas condiciones específicas que vinculan a las personas entre sí y con los lugares.
La articulación propio/ajeno hace del hospedaje una función de identidad: el lugar propio es allí donde y cuando tengo legítimo lugar como sujeto, mientras que, a la vez, se me sustrae esa condición de otros lugares, en función a la carencia relativa de vínculos interpersonales  y de localidad adecuados.
Cada lugar, entonces, es un nudo que articula a su modo a quiénes convoca y de qué modo.


Voces

Saritaaaa (s/d) Estudio de Gestiona Radio (2009)

Con las voces y sus ecos habitamos logosferas que nos brindan la ilusión, ampliamente compartida, de habitar un mismo mundo, al mismo tiempo.


Un local de atmósfera transmitida y actualizada

Una segunda condición sostenida por Sloterdijk es que un lugar es un local de atmósfera transmitida y actualizada. (Sloterdijk, 2004:383)

Cada lugar habitado es un ámbito en donde resuena, calma o frenética, la información.

Estar en un sitio implica intercambiar constantemente signos: estamos en un mismo lugar en tanto sabemos más o menos lo mismo aquí y ahora. Compartimos creencias y ocurrencias y nos situamos en consecuencia. Habitamos logosferas pobladas de significados.