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Claustro

Claustro del Monasterio de los Jerónimos, Lisboa

Porque se me extasia a mente às vezes,
E vaga e vaga, alígera e perdida,
José Joaquim Junqueira Freire, 1867

Piedra sobre piedra, un mundo se involucra y se encierra sobre sí mismo: ocurre un claustro.
Han querido los religiosos apartarse de la vida social para concentrarse en aquello que tienen por importante. También han hecho así los pedagogos y los médicos hospitalarios. Enclaustrarse no es una pérdida para quien tiene algo valioso que cultivar en su propio y reservado interior.
Han querido todos reservarse una porción propia y particular de cielo, un horizonte a la mano, un orden de vida y rutinas a la medida.

Nos enseñan a habitar. Pero no somos alumnos peculiarmente aprovechados. De todas las maravillas de un claustro, apenas si somos capaces de entrever algo, difícil de explicar, pero singularmente valioso para la arquitectura y la vida.

Homenaje al claustro

Francesco Guardi (1712- 1793) Claustro en Venecia (s/f)

En principio, todo es cerrarse, en latín claudere, de ahí que encerrarse se diga también enclaustrarse.
Por imperio de la geometría sencilla, un patio se desarrolla por lo general según una planta cuadrada, rodeada por una galería que se abre con arcos o pórticos y distribuye en su contorno a todas las diversas estancias.
De esta manera, todo claustro es un mundo dentro del Mundo, encerrado sobre sí y prometiendo una suerte de autosuficiencia más retórica que real, pero convincente.
Componente no menor de todo claustro es el cielo propio del que dispone. Así, en vez de ventanas a la ciudad, hay un gran vano al cielo y a sus signos. La concentración recogida lo agradece y parece privilegiar las relaciones entre los habitantes y su cielo.
Esta concentración es funcional al designio monástico y resulta también apta para hospitales, escuelas, cuarteles y cárceles. De allí que un claustro sea una fértil idea arquitectónica, capaz de constituir ya un tipo, ya un paradigma, ya un patrón complejo.
No se trata de una idea sencilla. Se trata de una idea fundamental para la arquitectura, más allá de estilos, culturas y tectónicas: siempre se ensimismarán allí sus habitantes, su patio y su cielo.


Para entendernos mejor. Hoy: Claustro

Definición
1. Organización típica o tipo habitable constituido por la ocurrencia de un patio, una galería que lo circunda en todo o en parte y una sucesión de estancias o aposentos vinculadas entre sí mediante salidas a la galería o directamente al patio.

Claustro intensamente habitado

Emanuel de Witte (1617- 1692) El patio de la Bolsa de Amsterdam (1653)


Se asocia el ámbito del claustro con la calma meditativa. A causa de ello, es notable en este caso cómo hierve la vida comercial en este caso. Lo que hacen las personas en los lugares supone una interesante tensión con la arquitectura que las alberga.

Paz en los claustros


Christoffer Wilhelm Eckersberg (1783–1853)
El claustro de San Lorenzo fuori le mure (1824)
Un patio, una galería que lo circunda, estancias que a la vez circundan y se organizan con el auxilio de la sombra de la galería. Vida disciplinada en un tipo arquitectónico singularmente persistente en los conventos, las escuelas y los hospitales, más allá del Panóptico.