Kevin Saint Grey (1978)
La
arquitectura centrada en el objeto construido como fin en sí mismo sólo puede
evolucionar hacia una arquitectura metafísica.
Es que,
si proseguimos en forma implacable con el proceso de depuración de contenido y
valor arquitectónico, no llegaremos a otro sitio que al vacío monumental como
resultado material, social y simbólico. La depurada cosificación del producto arquitectónico
está cerca de alcanzar su objetivo: dar con su arjé, con su marca abstracta y vacua de excelencia en el juego
abstracto de las formas puramente espaciales.
Pudiera
pensarse que este proceso histórico comprende apenas a una parte del ejercicio
profesional de la arquitectura, mientras que, por otro lado, se sucede, como
proceso también arquitectónico pero paralelo al citado, una práctica que
atiende en cierta forma las solicitaciones de la demanda social de lugares para
habitar. Sin embargo, hay que replicar a esto que la orientación decidida a la
arquitectura metafísica es hegemónica tanto en la conciencia profesional de los
arquitectos en la actualidad, así como hondamente influyente en otros sectores
dominantes en la promoción y construcción de la ciudad contemporánea.

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