Émile Savitry
(1903-1967)
Algo profundo exige la liberación de
nuestras capacidades. Podemos hacer mucho más que aquello que la máquina social
de impedir nos permite. Porque nuestro dominante orden social y económico nos
hace contentar con la simple ecuación mezquina de producir y consumir. Y sin
embargo, ¿qué no seríamos capaces de producir si nos concediéramos la opción
por consumar la vida? Habitamos el recinto estrecho de malvivir la existencia
por obra de una inautenticidad que nos aflige.
¿Es que nos merecemos tal circunstancia?
¿Tendremos alguna vez el valor de echar abajo este penoso confinamiento?
¿Provocaremos algún día el esplendor de la buena —y bella— vida?

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