Garry Winograd
La
comprensión profunda de las contexturas de situación conduce a la consecución
de unas correspondientes arquitecturas de situación.
En
efecto, a la consideración de la constitución necesaria de una situación le
corresponde un orden arquitectónico consecuente en donde personas y cosas se
disponen mutuamente en sus lugares respectivos. Así, es la situación vital la
que empuja desde dentro a la forma arquitectónica, sin imponerle una forma
necesaria, sino introduciendo las ajustadas solicitaciones para que la vida se
desarrolle con plena expansión, de un modo digno y decoroso.
Reservar
para cada persona y para cada cosa del vivir su lugar adecuado según el orden
que dicta la propia situación de habitación es una tarea de amparo de la vida,
más que una imposición de una regla extraña a ella.

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