La buena vida, la adecuación y el principio de igualdad


Karel Teige (1900-1951)

Si consideramos, en principio, una buena vida propia de seres situados, tal vida debe tener lugar adecuado para desarrollarse. Tener lugar adecuado a tal efecto no sólo implica conseguirlo, en el sentido en que lo concebimos habitualmente, sino que implica un doble acercamiento recíproco entre el lugar adecuado y la persona que constituye una situación adecuada. Esta empresa es existencial tanto como social. Cada uno de nosotros debe aprender a tener lugar y este es un emprendimiento vital inexcusable. Pero también debemos luchar concertados socialmente para construir las condiciones de adecuación en los lugares que hacemos disponibles para cada integrante de nuestra comunidad. De la interacción de ambos factores emerge una comprensión profunda del principio de igualdad de seres humanos diversos, heterogéneos y variopintos.
Existe, entonces, un horizonte proclive a impulsar una lucha obstinada por lugares adecuados para una buena vida para todos.

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