Ruth Bernhard
(1905-2006)
Dejemos
que el cuerpo hable. De su voz oiremos la lección, la lección de la vida a la
arquitectura.
No hemos prestado suficiente atención a
esta voz. Nos ha seducido la arrogante tentación demiúrgica de operar desde el
exterior hacia el interior. Hemos impuesto vana y tiránicamente formas a la
vida. Ahora es tiempo de darle la oportunidad a esta última para que se expanda
en su deleite, sólo para luego rodearla con un gesto de amparo, respetuoso y
prudente. Es la hora del cuerpo vivo, frágil y trémulo. Es la oportunidad para
dejar a la vida ser, sin otros confines que su propio gesto de paz. Es acaso el
momento postrero en que, antes que todo se pierda, tengamos la ocasión de
honrar profesionalmente a la condición humana.
Todavía hay oportunidad que la lección
de la vida a la arquitectura nos aproveche.

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