La experiencia estética como punto de partida


Denis Roche (1937-2015)

 

Porque quizá sea una buena idea constituir una estética a partir de una concreta experiencia estética, esto es, de la naturaleza propia de un vínculo de un cierto sujeto con un correspondiente objeto estético.

El centrarse en la experiencia estética concreta tiene la ventaja de reconstruir cognoscitivamente tanto al sujeto como al propio objeto estético. En efecto, si fundamos nuestra reflexión en la experiencia estética propia de los habitantes de un lugar, dirigimos nuestra atención a la naturaleza y variedad de vínculos que los implican mutuamente, con lo que tanto los habitantes como el lugar recuperan su concreta complejidad. Ya no se trata de una estética propia de especialistas, un conjunto especialmente calificado y segmentado de las personas, sino el conjunto variopinto de todo ser humano que haga presencia y población. Ya no se trata de una estética de una operación supuestamente restringida al espacio operativamente considerado, sino de tratar con el lugar allí donde tienen concreta y efectiva situación las personas.

La experiencia estética del habitante será, entonces, nuestro punto de partida.