Antanas Sutkus
(1939)
Son las prácticas del cuerpo, las
coreografías cotidianas de las personas las que informan a esta arquitectura viviente,
toda vez que estos sujetos tienen efectivo y específico lugar. Esta
arquitectura del lugar complementa recíprocamente a la arquitectura construida.
Lo que sucede es que, por lo general, esta arquitectura construida se origina a
partir de su propia lógica de artefacto construido y no tiene debida cuenta del
potencial que tiene la arquitectura viviente para operar poéticamente, esto es,
como potencia dispensadora de forma
Y lo que preconiza la poética
arquitectónica humanista es que esta arquitectura viviente debe originar y
dominar la determinación de la forma arquitectónica construida

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