Karel Teige (1900-1951)
La contextura hermosa de los lugares
dista mucho de ser un lujo y sí una solicitación fundamental: allí donde
tengamos efectivo lugar, debemos realizarlo de forma excelente. En cada lugar
habitado debemos contar con una ventana con vistas, con horizontes despejados,
para dirigir a su través una mirada siempre ansiosa de vida mundana. Cada lugar
habitado debe abrir paso a nuestra constitucional capacidad para trasponer
umbrales, para inaugurar nuestra circunstancia, para permitir el advenimiento
de lo nuevo.
Vivir una buena vida es darse la
oportunidad de experimentar, en el día a día, la maravilla de un mundo que
tendremos, algún día, a la mano.
Porque, en verdad, no hay maravilla
mundana que se equipare con la liberación de la propia existencia, con la
conquista esperanzada e ilusoria de un horizonte.

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