La centralidad de un espacio
supone que en él se haga tangible la condición heterogenética, escindida y
contradictoria de la vida urbana, aunque también su capacidad integradora. Es
lo que hace de ese espacio realmente el corazón de la ciudad, y lo es en doble
valor metafórico que contiene la analogía orgánica: músculo que impulsa y
recoge los flujos urbanos y lugar que acoge los sentimientos básicos de los
habitantes de la ciudad. Ahí tiene que esta no el centro de la ciudad, sino de
lo urbano como forma de vida
Delgado,
2020
Aquí se ha conjeturado por la emergencia
de urbanógenos, designados así por su constitución seminal de nueva ciudad.
Desde otros cursos de reflexión disciplinar, se piensa en corazones de nueva
vida urbana. Todo hace sospechar en la provisión, en el ánimo reflexivo sobre
la ciudad, de una esperanza generalizada en nuevos fenómenos urbanos, cuyo
comportamiento y configuración formal no nos es dado precisar con suficiente
claridad, pero que aparecen impelidos por un resanar de la vida urbana que nos
es imperiosa, urgente y deseable.

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