Los beneficiarios efectivos de las políticas sociales de vivienda


Hally Pancer (1961)

Conviene observar con algún detenimiento que, en primer lugar, nunca son alcanzados todos los sujetos afectados por el déficit habitacional; y, por otra parte, es necesario especificar qué figuras sociales son las concretas formas objetivo de las políticas sociales al respecto. El potencial productivo y financiero de los estados nunca resulta suficiente para que haya soluciones para todos los necesitados. Esto se asegura mediante el expediente de la clasificación de la población pobre según criterios de su menesterosidad relativa, so pretexto de enfocarse en los sectores “más necesitados”. De este modo, siempre hay pobres que resultan no tan necesitados que deberán esperar indefinidamente a que se atienda primero a los más apurados. Sin embargo, también es exigible por la autoridad que tal población sea mínimamente solvente para el repago de los créditos, con lo que se asegure que la política se aplica a trabajadores con ingresos más o menos regulares y previsibles.
En segundo lugar, es verificable que las políticas sociales de vivienda tienen como beneficiarios las familias convencionalmente constituidas. Con tal expediente se asegura que una política social de vivienda sea también una política social de promoción de la infancia. Y también se consigue así que el proletariado cumpla disciplinadamente con el papel social de reproducirse, y, al hacerlo, ampliar sostenidamente las huestes del trabajo. Con lo que una política social de vivienda también supone una política disciplinante de la clase trabajadora.

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