Hally Pancer
(1961)
Ahora se trata de enfocarse en el clásico
zoon politikon, en su doble acepción, esto es, considerar tanto al
urbanita habitante como al agente político empoderado, precisamente allí donde
estas condiciones se superponen en una sola.
Por último, es preciso notar, antes que
nada, que la proclamación en viva voz del derecho a la ciudad supone esgrimir
una vindicación de lo humano por sobre la exclusión sistémica contemporánea.
Algo de luz se empieza a divisar, en el oscuro panorama actual.

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