Jules Aarons
(1921-2008)
En el fondo, parece que habría un plano
de reflexión política en donde se opondrían aquellos que abogan por el
compromiso público y estatal con el bienestar social generalizado, siquiera
como horizonte discursivo y práctico, por una parte, y, por otra aquellos que
optan por el entendido de que la economía de mercado pone las cosas en el lugar
correspondiente, sin que sea pertinente que el gobierno o el Estado se
inmiscuyan en todo asunto de pública felicidad ni del destino particular de los
privados.
Para los primeros, las políticas
sociales pueden ser entendidas, en forma positiva, como instrumentos de acción
pública que desarrollen, en forma puntual y específica, unos intentos de
solución a identificados problemas sociales que las sociedades donde impera el
modo capitalista de producción y consumo. Por su parte, para los segundos, si
apareciesen acaso, las políticas sociales apenas tendrían el papel de mitigadores
caritativos de los conflictos motivados por la diferenciación social.
Para tomar partido sobre estas
cuestiones, quizá sea pertinente abandonar por un instante la elucubración
teorética al respecto y atreverse a afrontar el semblante de los integrantes de
la sociedad, cara a cara y de a uno.

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