La aisthesis del habitar


Ad Van Denderen (1943)

 

Una vez que se ha dado cuenta de la compleja contextura de la experiencia del habitar es preciso apreciar cómo resulta sintetizada en un modo contundente, bajo una única percepción unitaria. Eso que los antiguos griegos llamaban una aisthesis.

Porque en verdad lo maravilloso de nuestra existencia en el mundo es que todo el torbellino de sensaciones que uno tiene al habitar se encauce calmado en el simple y conclusivo acto de apreciar cómo nos hacemos lugar. Sólo cuando uno es capaz de poner en cuestión su plácido hábito del mundo es que nota el prodigio que se oculta en la transparencia tenue de estar allí. Luego de tal operación, es que uno comprueba por sí mismo que está en condiciones proclives a inaugurar una nueva estética al respecto

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