Julie Blackmon
(1966)
Es
preciso desarrollar un nuevo afán arquitectónico, fundado en el sentido de
dejar ser a la vida.
Este afán se aplica a la excavación del
lugar, con el fin que las formas de la vida de los habitantes encuentren allí
su oportunidad. No se preocupa tanto, en principio, por la tectónica del
artefacto, antes de inaugurar ámbitos propicios para que la vida, liberada de
constricciones indebidas, tenga lugar. Por ello, la primera operación
propiamente arquitectónica es la prospección del lugar para abrir, en la
oportunidad, un aquí hospitalario. Al efecto, es preciso desbrozar ámbitos
suficientes y holgados para los rituales de la vida, pero también deben
seguirse, con especial sensibilidad, sus contornos a efectos de no perder ni la
adecuación ni la magnitud conforme.
El sentido de vida en la arquitectura es
un sentido especial que debe cultivarse con rigor y método, porque de éste
depende la consecución de una arquitectura puesta al servicio de la vida humana.

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