Las dimensiones humanas en su lugar



Un elemento de equipamiento cualquiera, tal como una mesa, una silla, una mesada o una alacena se juzga, en principio, por su ajuste seguro, higiénico y cómodo con el cuerpo en contacto directo.
Las instancias en que un sujeto accede a estos elementos se miden también por un ajuste conveniente de la actividad que conlleva, por ejemplo, dirigirse a una mesa, correr hacia atrás la silla, tomar asiento y ajustar la posición del cuerpo con relación a la mesa. Pero además, las dimensiones del ámbito que contiene esa mesa y esas sillas, además de componer y disponer estas actividades en el espacio se juzgan por la apreciación proporcional entre el conjunto de las personas reunidas por una comida con el ámbito que las alberga. No se trata meramente de liberar holguras al ajuste ergonómico: se trata de abrir el ámbito preciso para que el espacio conformado disponga de las dimensiones y proporciones adecuadas a la medición corporal distal.
Para ello es preciso complementar la visión del cuerpo como instrumento de medición con la perspectiva del cuerpo como instrumento de composición.

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