Beaumont Newhall
Hablamos, en todo caso, de pasiones
socialmente concertadas, de vidas estremecidas por el padecimiento de habitar
como exiliados del Paraíso, de existencias que siempre buscan una ventana para
contemplar lo que se recorta en el horizonte y lo que de este parece emerger.
Hablamos de lenguajes sobreentendidos, de deseos sólo a medias formulados, de
conatos de acción. Hablamos de sueños, sí, pero de realidades otras que un día
serán a su turno negadas. Hablamos de proyectos, de diseño minucioso de utopías
y también de heridas en lo real por obra de golpes de signos de lo que vendrá.
Hablamos de construcciones demoledoras y constructos fértiles. Hablamos de la
vida reflejada en las sombras del lugar. Hablamos de este condenado mundo
nuestro, del que nos tenemos que hacer cargo.

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