
Ad Van Denderen
(1943)
Es una oportunidad para estudiar un
sujeto estético autoformado por su propia peripecia vital, sin otro
adiestramiento que su propia biografía y paisaje. Será tarea de afrontar con
entusiasmo la de salir al encuentro de los desconocidos y consumados artistas
del buen vivir. El desafío es encontrar a los sabios en la materia,
interrogarlos en profundidad y con método, así como aprender a ver uno el mundo
que le ha tocado con la sensibilidad aguda que merece.
El mundillo enrarecido de la teoría
estética al uso bien ganaría con una excursión por el aire despejado de la
vida.
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