
Antanas Sutkus
(1939)
Así, ciertos colegas se forman y ejercen
bajo el compromiso de una deuda de honor personal con respecto al oficio, a la
historia del arte, a la progresiva constitución de una disciplina. Otros se
deben a sus clientes, aquellos que demandan sus servicios y son sujetos de sus
mejores desvelos en lo que toca a la relación económica profesional. Y no deben
faltar los que entienden su deuda profesional con la condición humana misma,
trascendiendo tanto la historia del oficio como la relación clientelar. Esta
última parece una deuda gravosa, si, pero también universal y genérica. Esta
última deuda profesional es la que se intenta satisfacer en estas líneas.
Porque nunca, hagamos lo que hagamos, podremos honrarla lo suficiente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario