De las arquitecturas, aquellas que bullen de vida

Paolo Veronese (1528- 1588) Las bodas de Canaá (1570)


Hay arquitecturas para muchos fines diversos, pero los que aquí se prefieren son las destinadas al gozoso habitar.

Discriminando

Conviene distinguir a quienes importa, implica o interesa la teoría del habitar del resto de la humanidad que puede ignorarla sin culpa.
Quienes viven o creen vivir en el mejor de los mundos posibles no necesitan preocuparse por la condición de habitar, que le es ineluctable. Por el contrario, interesa y mucho a quienes adoptan una actitud crítica sobre el mundo, la ciudad y la arquitectura que les toca.
Quienes consideran que la arquitectura es asunto privativo de los arquitectos, que son quienes saben todo sobre el asunto, no precisan ninguna teoría del habitar, porque éste es el resultado necesario del obrar del arquitecto profesional. Sin embargo, hay quienes consideran a la arquitectura asunto mucho más vasto que la ocupación vocacional y profesional de los arquitectos; por esto, es necesario discutir, deliberar y juzgar sobre el habitar y esta es una tarea social, no profesional.

Quienes esperan tranquilamente que la satisfacción de sus necesidades la proveerá el mercado, sólo tienen que buscar en éste la solución a sus problemas interpretados por diseñadores, industriales y comerciante. En cambio, hay quienes deben elaborar por su cuenta y bajo su responsabilidad tanto la índole de sus demandas como las respuestas socioculturales adecuadas: para éstos, una teoría del habitar es, sencillamente, imprescindible.

Artículo interesante y recomendado

Véase con provecho:
http://elpais.com/elpais/2017/01/30/seres_urbanos/1485811747_769011.html

Todos a cubierto

Gustave Caillebotte (1848- 1894) Techos (efecto de nieve) (1878)


Cuando las condiciones ambientales se ponen duras, es reconfortante contar con un abrigo, con un techo, al menos.

Cubiertas

Cubrir, proteger, rematar son las funciones principales de la cubierta.
En la actualidad, conforma un elemento arquitectónico con tres aspectos principales: el cielorraso aparente desde el interior, la estructura sustentante y el acabado exterior. Como elemento de la arquitectura del lugar, la cubierta articula el lugar con el cielo. Suele ser un elemento relativamente sofisticado desde el punto de vista tectónico. Desde el punto de vista del paisaje, el panorama urbano se revela, desde una conveniente altura, como la figura urbana resultante: el paisaje urbano tiene en la línea que separa el lugar poblado del cielo como un principal elemento identificador.

En condiciones extremas de necesidad, una ‘cubierta’ o ‘techo’, con su riqueza de significados, llega a designar sinecdóticamente el puro refugio.

Cuestiones de apertura (47)

¿Qué operaciones hay que realizar para conferir plenos poderes a los comitentes-usuarios en lo que hace a las directivas y desarrollo de las ciudades?

Eso que vibra en el lugar

Edgar Degas (1834-1917) La orquesta de la Ópera (1870)

Desde tiempos inmemoriales, los humanos han poblado sus lugares con sonidos. Hay ocasiones en donde lo han hecho de forma particularmente lograda.


El fonotopo, según Sloterdijk

En principio, como en tantas cuestiones, se establece una distinción originaria: por una parte, el sonido significativo y deseable; por otro, el ruido molesto.
Peter Sloterdijk ha notado que nos reunimos bajo una campana de sonidos y ruidos de buena gana tolerados. También nos apartamos del ruido extraño, tanto como del lugar ajeno. Nos movemos, entonces, graduando apropiadamente nuestras emisiones, así como desentendiendo un cierto umbral, que sirve de fondo perceptivo. Sobre este fondo se recortan las figuras significativas del sonido que nos son  tan necesarias: las palabras del prójimo. Habitar con cierto confort es poder oír con nitidez todos y cada uno de los matices del sonido significativo.

Las formas de la energía tales como el sonido, el calor y la luz dan lugar a otros tantos lugares (topos) y otras tantas dimensiones del lugar habitado.

La casa, la aldea, el mundo

Photoglob Zürich Mujer árabe con niño en una terraza en Argel (1900)

Mediante una terraza, uno puede encaramarse desde su casa y asomarse con calma hacia el paisaje, dominándolo desde una posición segura.


Terrazas

Si uno consigue elevar algo un suelo habitable, desdeñando el correspondiente ascenso de muros y cubiertas, obtiene una terraza.
Cuando ocurre una terraza, uno dispone de vistas y se expone confiado al ambiente. Por ello las terrazas provienen de —y son oportunas en— climas benignos y relativamente poco lluviosos, en donde es posible avecinarse con las brisas frescas y donde el sol es bienvenido con agrado. No se trata de lugares “de primera necesidad”, pero suponen un enriquecimiento razonable de la experiencia del habitar.

Se sospecha que, en todo caso, una terraza es una incitación a la calma y eso la hace deseable en una cierta forma.

Casas hondas

Pieter de Hooch (1629- 1684) Mujer leyendo y niña (1666)


Las casas holandesas del siglo XVII se ahondan en sus interiores, discretamente iluminados y hondamente habitados con calma ejemplar.

La vida doméstica holandesa en el siglo XVII

La cultura de los Países Bajos ha aportado a la civilización unas influyentes ideas acerca de la domesticidad.
Hacia el siglo XVII, tanto las condiciones sociales e históricas generales como los pormenores de la vida cotidiana confluyeron hacia una forma definida de habitar la casa. Concurren a ello tanto la conformación dominante de la familia, el valor conferido al hogar, a la intimidad y la configuración arquitectónica que no sólo realiza cosas, sino que contribuye a construir valores tanto estéticos como cognoscitivos o morales. La pintura de género de la época difundió las luces, las lecciones y los juicios que tanto complacieron a los holandeses entonces.

Ahora que ni la burguesía, ni la familia, ni la intimidad, ni los hogares, ni los valores son los que fueron, es inevitable contemplar con nostalgia estas escenas. 

Onirismo

Joachim Patinir (1480- 1524) El paso de la laguna Estigia (s/d)


Mucho antes que los pintores saliesen de sus estudios, la pintura de paisajes comenzó con soñarlos. A partir de entonces, el sueño del lugar precede a su representación, poniendo al artista en condiciones efectivas de contemplar.

Plumas ajenas: Gaston Bachelard

Creemos, de un modo general, que la psicología de las emociones estéticas ganaría si se estudiara la zona de las ensoñaciones materiales que preceden a la contemplación. Se sueña antes de contemplar. Antes de ser un espectáculo consciente todo paisaje es una experiencia onírica. Sólo se miran con una pasión estética los paisajes que hemos visto primero en sueños.
Tieck ha reconocido con toda razón en el sueño humano el preámbulo de la belleza natural. La unidad de un paisaje se ofrece como la realización de
un sueño a menudo soñado, "wie die Erfüllung eines oft getraumten Traums" (L. Tieck, Werke, t. v, p. 10). Pero el paisaje onírico no es un cuadro que se colma de impresiones, sino una materia que cosecha.

Bachelard, 1942

El origen de las maneras en el mostrador

Pieter Brueghel el Joven (1564- 1638) El pago de impuestos (1622)

El progreso de la burocracia ha destruido estructuras desprovistas de todo carácter "racional", en un sentido especial del término. Queda como tarea determinar cuáles han sido esas estructuras.

Max Weber, ¿Qué es la burocracia?

Oficinas: uno y otro lados del mostrador

Cuando una organización social se vuelve compleja, entonces surge la necesidad de una administración racional. De ahí proviene el germen de la burocracia.
La etimología hace provenir el término del francés bureau, escritorio, pero en verdad, la clave está en un adminículo más contundente y menos elegante: el mostrador. Hay por cierto muchas variantes morfológicas pero lo que es omnipresente en todo mostrador burocrático es la oposición tajante y operativa de Dos Lados. Por una parte Nosotros, los propios, investidos variablemente de Poder. Por otro, los clientes, ciudadanos, civiles, contribuyentes, pacientes, o aún educandos.

Max Weber lo ha señalado con especial sensatez: la racionalidad de la burocracia destruye otras formas no racionales de proceder, pero, a excepción del puro caos, parece no darse con mejor instrumento. Padecemos su racionalidad.

Comienzo tienen las cosas

Théophile-Emmanuel Duverger (1821- 1901) Rayuela (1901)


Hay un lugar donde las cosas se dejan alcanzar con las manos. Hay una dimensión y, cuando las manos se la van confiriendo, una forma que adopta este lugar. Las manos profetizan — el término es de Sloterdijk— la producción de todas las cosas del mundo

La dimensión quirotópica de Sloterdijk

Hay en los homínidos un ancestral gesto lanzador que los transforma en humanos, según Peter Sloterdijk.
De ahí se observa una especificación en el lugar, a la que nuestro autor denomina quirotopo: aquella región del mundo que está “a la mano”. Las manos humanas, liberadas de su función motora, atrapan, operan y lanzan objetos, abriendo plaza al escenario conquistado por una actividad específica. De esto se deriva aquí en la postulación de una dimensión —la dimensión quirotópica— que da cuenta del lugar conquistado por la manipulación, por la coreografía de las manos, por los rudimentos fundamentales de toda producción.

A la profundidad perspectiva, a la altura y a la amplitud lateral se le agrega una necesaria dimensión encarada.

Ámbito sutil

Alexander Vladimirovich Schmidt (1911- 1987) Desnudo enfrente al espejo (1952)

Hay una tenue habitación que nos acompaña allí donde vayamos, plenamente habitable siempre y cuando preservemos adecuadamente la privacidad.