Reescrituras (XXVI): La vida, una arquitectura profunda

Josef Anton Trčka (1893- 1940) Hilde Holger (1926)

Las dimensiones y proporciones de los elementos arquitectónicos no sólo se deben a la aplicación de los cánones de la tratadística, sino que también deben responder al empuje de la vida que albergan.

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Una arquitectura viva de verdad debería responder dócilmente a los empujes provenientes de los cuerpos que allí se albergan. Antes que vagos organicismos, se tendría una exoestructura de la vida. Antes que las constricciones interesadas de la economía del existenzminimum, se obtendría la magnitud conforme al gesto. Antes que una arquitectura impuesta a la vida, se tendría a una servidora atenta de ella.

Y no habría más instrumentaciones ancilares de la arquitectura, sino implementaciones honda y entrañablemente humanas. Como debe ser.

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