Henri Cartier
Bresson (1908-2004)
Somos iguales como seres humanos, somos
iguales como seres situados, somos iguales en dignidad específica. Sin embargo,
todo orden político, social y económico que la humanidad ha conocido a lo largo
de su sufrida historia ha resultado el sostenedor de hirientes desigualdades
jurídicas, políticas, sociales y, sobre todo, económicas y culturales.
Ha corrido sangre para que, al final, se
considere razonable la casi igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, lo
que no es poco, pero nada suficiente. La equiparación de todos los ciudadanos
en derechos y obligaciones tiene aún un largo camino por recorrer,
encontrándose por aquí y por allá con las más despiadadas desigualdades
falazmente naturalizadas.
Es por ello por lo que la ética de la
Teoría del Habitar debe comenzar por munirse de un principio de igualdad que
obre como herramienta estratégica para erigirse digna de la condición humana
que inviste.

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