Henri Cartier
Bresson (1908-2004)
Así, unas ciertas condiciones sociales y
culturales se vuelven propicias para celebrar un pacto entre las personas y el
lugar habitado. Un contrato social de habitación. Esta porción virtuosa de la
humanidad puede celebrar el resplandor de su condición situada.
¿Cómo es que nuestra ciudad y nuestra
sociedad no muestran nada de tal idílico aspecto? ¿Cómo hemos permitido que
nuestra ciudad y su comunidad residente resulten tan inhóspitas para los niños,
los pobres y los diferentes? ¿Cómo es que no nos permitimos la oportunidad de
desarrollar un ánimo equitativo y de ejercer efectivamente un genérico
principio de igualdad humana?
En verdad, no hemos sabido construir las
condiciones políticas, sociales, económicas y culturales para que los lugares
que poblamos en la actualidad lleguen a ser, por su propia virtud,
hospitalarios. Así nos va.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario