La hospitalidad originaria de las ciudades


Ebbe Stub Wittrup

Garcés, 2016

Marina Garcés nos ha enseñado que la razón de ser de las ciudades es su hospitalidad originaria: los urbanitas son llegados, gentes diversas que allí se dan cita.
Es preciso remontarse a los días remotos en donde, en un cruce de sendas, se encontraron dos o más extraños y de este encuentro de diversos resultó eso tan interesante que es la proliferación de intercambios de cosas, servicios e ideas. Para esto se inventaron las ciudades, para convocar a los que llegan, siempre con algo que contar, siempre con algo que dar y siempre con mucho que recibir. Las ciudades, por esto y de suyo, son abiertas y deben ser hospitalarias.
Sólo a algunos espíritus deshumanizados se les ocurre que es factible erigir murallas y puertas que se cierran. Porque si una ciudad eleva sus muros y cierra sus puertas al que llega, deja, en el acto, de ser una ciudad para convertirse en quién sabe qué especie ominosa de cosa.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario