Esther Bubley
(1921-1998)
Mientras
que los constructores de edificios combinan piedra, ladrillos, cementos, hierro
y madera, los habitantes construyen su habitar con alianzas y alejamientos, con
compartimentaciones y aperturas, con gestos y palabras.
Ambas
labores son singularmente esforzadas y confluyen, desde perspectivas tan
diferentes como concurrentes, en lo que damos en llamar la arquitectura del
lugar. Ambas labores no pueden concebirse y desarrollarse en forma mutuamente
ignorante. Ambas labores deben aprender a concertarse estratégicamente.
A estos
efectos es que aquí se contribuye al desarrollo de una Teoría del Habitar, que
es cada vez más acuciante para el ejercicio profesional de la arquitectura.
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