Sonia Handelman
Meyer (1920)
Supongo
que a muchos urbanitas abrumados con los tedios de la habituación les sucederá
lo mismo que a mí en ciertas ocasiones.
Emprender
el camino de vuelta, en nuestros casos, supone abordar el medio de trasporte
colectivo (ómnibus, autobús, tren, tranvía) que sigue siempre un itinerario
fijo, regular e invariable. Más de una vez me ha asaltado la tentación de tomar
otra línea, que me lleve a otros barrios, a otros paisajes entrevistos por las
ventanillas. Volver así a experimentar la expectación del derrotero poco
conocido. Encontrar un nuevo camino de vuelta. Porque siempre esperamos volver,
pero con el magro beneficio de alguna variante de módico interés.
Tan
rutinaria es nuestra vida de urbanitas abrumados por lo tedios de la
habituación.
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