Consumaciones (XII)


Emily Schiffer (1980)

Hay una sabia, correcta y magnífica manera de distribuir, concertadas, las luces, las penumbras y las sombras.
Que la luz justa destaque lo necesario. Se dice fácil, pero no se consigue sino con un gran esfuerzo de balances, composiciones y conformaciones de la dimensión más mágica de la arquitectura del lugar. El relieve, los pliegues y los escondrijos se confabulan no tanto para lucir en lustrosas imágenes fotográficas, sino para ser respiradas y surcadas por las personas.
Porque en la poética de los lugares, la luz bien administrada nos guía por la profundidad entrañable de los lugares habitados. Y para ello se necesita el concurso tanto de la luz, así como de las penumbras acogedoras y las propias sombras de las regiones de reserva y silencio.

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