Un campamento base para expediciones al entorno de trabajo y vivencias

Fritz von Uhde (1848- 1911) El difícil viaje a Belén (1890)


Tras abandonar el lugar estratégico de partida, hay que abordar el difícil viaje que podrá conducirnos, esperemos, a otro lugar conveniente donde hacer acampada.

Las diez condiciones de un lugar, según Peter Sloterdijk . VII

La séptima de las condiciones es que un lugar es un campamento base para expediciones al entorno de trabajo y vivencias. (Sloterdijk, 2004:383)
De nuestros antepasados cazadores hemos heredado la estrategia que tiene a la acampada en un lugar como elemento propio.

De este modo nuestro autor caracteriza el papel estratégico que adquiere la constitución de un lugar de referencia para el despliegue del conjunto de todas las actividades.

Un nicho para auto-relaciones

Franciszek Ejsmond (1859- 1931) Anacoreta (1881)


Todo lugar tiene, en profundidad, una condición existencial: siempre es el hombre el que tiene lugar.

Las diez condiciones de un lugar, según Peter Sloterdijk . VI

La sexta de las diez condiciones es que un lugar es un nicho para auto-relaciones. (Sloterdijk, 2004:383)
El habitante, como causa eficiente de la existencia de todo lugar conforma, en sí una situación. Precisamente en el aquí concretamente constituido es que el habitante constituye identidad, memoria y referencia

Nuestro autor caracteriza aquí la condición existencial de la constitución de lugares.

Una dirección para iniciativas empresariales

José María Calderón (1823- 1876) Gabinete de Don Manuel Romero de Terreros en París (1870)

Desde un aquí determinado es que se organizan las actividades en su orden y dirección.


Las diez condiciones de un lugar, según Peter Sloterdijk . V

La quinta de las diez condiciones es que un lugar es una dirección para iniciativas empresariales. (Sloterdijk, 2004:383)
Todo lugar supone un origen de coordenadas espaciotemporales para cualquier emprendimiento de los sujetos. Así considerados, algunos lugares asumen con mayor recurrencia este papel, con lo que tienden a configurar lugares-en-el-mundo, puntos señalados de origen de actividades.

Aquí se caracteriza el carácter de estructura que confiere orden y dirección a la acción del habitante.

Un cruce en una red de flujos de datos

Fritz von Udhe (1848- 1911) En la ventana (1890)

Un lugar es allí donde uno habita un aquí y un mundo. Por la ventana circulan también datos, aparte de la brisa y la luz.


Las diez condiciones de un lugar, según Peter Sloterdijk . IV

La cuarta condición fijada por Sloterdijk para un lugar es que es  un cruce en una red de flujos de datos. (Sloterdijk, 2004:383)

Así como el nudo era la figura para dar cuenta de los vínculos sociales, el término cruce hace mención a la concentración de flujos de información que hace posible que se habiten, congruentemente, un aquí y un mundo. Un lugar, por ello, es necesariamente un ámbito donde se enseñorea el intercambio de datos.

Un nudo de relaciones de hospedaje

Laurent Jiménez-Balaguer (1928- ) Detalle (2010)


La noción de nudo es peculiarmente importante para comprender los vínculos sociales entendidos como tensiones de acercamiento/alejamiento alianza/divorcio o solidaridad/competencia. El nudo es allí donde estas tensiones efectivamente tienen lugar.

Las diez condiciones de un lugar, según Peter Sloterdijk . III

La tercera de las diez condiciones es que un lugar es un nudo de relaciones de hospedaje. (Sloterdijk, 2004:383)
Las relaciones de hospedaje hacen mención a las relaciones de pertenencia (propiedad y ajenidad), así como las modulaciones de la cercanía o lejanía social y familiar y también aparecen vinculadas a los mecanismos de hospitalidad. La figura del nudo es recurrente en la consideración de la vida social.

Nuestro autor caracteriza de esta forma las condiciones sociales específicas que vinculan a las personas entre sí y con el lugar.

Un local de atmósfera transmitida y actualizada

Bryce (s/d) Oficina de censura postal en la calle Strand (1918)


En esta oficina de censura postal durante la Primera Guerra Mundial, entran y salen esforzados funcionarias, cartas, encomiendas e informaciones. Hay una atmósfera espesa habitada por la esforzada labor y las inquietas sospechas.

Las diez condiciones de un lugar, según Peter Sloterdijk . II

La segunda condición es que un lugar es un local de atmósfera transmitida y actualizada. (Sloterdijk, 2004:383)
Esta condición supera a la elemental condición físico-topológica de porción de aire mediante la caracterización de una atmósfera, esto es, un medio habitable en donde las condiciones aptas para el desarrollo de la vida implican flujos de materias, energías e informaciones. Estos flujos se extienden más allá de los confines propios del aquí para implicar a todo el mundo de la vida.

Así, Sloterdijk caracteriza las condiciones ambientales imprescindibles para la constitución del lugar.

Una porción de aire cercada y acondicionada

Gustave Anthone (1897- 1925) Interior (s/f)


Es modesto, es austero, es todo lo que hay. Pero es, en su humildad y en toda su dignidad humana, un lugar habitado

Las diez condiciones de un lugar, según Peter Sloterdijk . I

En Esferas III, Peter Sloterdijk detalla diez caracterizaciones de un lugar tal como una vivienda o una estación espacial.
La primera condición es que un lugar es una porción de aire cercada y acondicionada. (Sloterdijk, 2004:383)
Esto no significa necesariamente que se constituya un interior, aunque es frecuente. En realidad, todo comienza con la constitución positiva de un aquí —señalado por una presencia—, de carácter elementalmente habitable —es una porción de aire respirable— y dotado de forma tanto como de alguna forma de acondicionamiento. Estas formas de acondicionamiento pueden ser integrales y sofisticadas, como en el caso de una estación espacial o pueden reducirse a una zona de sombra en una solana.

En esta forma, nuestro autor caracteriza las condiciones topológicas y físicas fundamentales para la constitución del lugar.

¡Artículo especialmente recomendado!

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http://www.santiagodemolina.com/2016/06/justo-tiempo.html

Cuestiones de apertura (14)

Se ha reivindicado aquí que los lugares concretos deben considerarse en su constitución física de campos, esto es, estructuras espacio-temporales, en que se desarrolla el fenómeno del habitar. Por otra parte y desde fines del siglo XIX, se ha considerado que la arquitectura es un arte o técnica del espacio.
¿Resulta necesario, oportuno y útil incorporar la dimensión temporal en la arquitectura? ¿Por qué?

Piedra fundamental

Miklós Barabás (1810- 1898) Colocación de la piedra fundacional del puente de las cadenas (1864)


Desde los tiempos más remotos, la inauguración formal y ritual de una obra la constituye la colocación sacrificial de una piedra de fundación. Se trata de una ofrenda ctónica que asegura la feliz consecución de la obra.

Ciencia propia de la arquitectura

Se dice que Jean Mignot, al observar en el siglo XIV los defectos estructurales de las bóvedas de la Catedral de Milán habría predicado que Ars sine scientia nihil est (El arte sin la ciencia nada es): el logro artístico en arquitectura no se consigue sin el auxilio del conocimiento efectivo y la práctica arquitectónica no se legitima por su pura eficacia, sino por su racionalidad.
Así que la arquitectura necesita el respaldo de la ciencia. La discusión es cuál es la ciencia propia del necesario respaldo del ejercicio profesional.
Se puede decir que la física aplicada configura un respaldo ineludible para la construcción. Podría decirse que la geometría anima el trasfondo necesario del diseño. Pero podría replicarse que ni la construcción ni el diseño, con lo importantes que son, agotan la extensión abarcada por la arquitectura. Razonando así, quedaría por dilucidar qué ciencia respaldaría el ejercicio total de la actividad social de producción que es la arquitectura.

Cabe preguntarse por una ciencia específica y privativa de la arquitectura, que ampare la totalidad del obrar. Aquí se cree que tal ciencia es la ciencia del habitar, aún por configurar.

Allá, algo lejos y hace tiempo

Humberto Causa (1890- 1925) Afueras de Maldonado (1918)


El hábitat popular reduce los gestos a la imperiosa necesidad, crece directamente desde un suelo barroso y demora en consolidar su paisaje.

Los arquitectos y el lugar

Para muchos arquitectos, el lugar, como cosa concreta, se desvanece hasta llegar a constituir un puro espacio vacío, esto es, un puro y muy simple recurso de extensión disponible.
Hay otros que afrontan el lugar como un conjunto de recursos de diferente naturaleza: una topografía, un paisaje, un vecindario. Si les ayuda la fortuna y el talento, estos arquitectos logran explotar ciertos elementos brindados por el lugar. Un caso emblemático de esta actitud es la archifamosa Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright.

Pero existe otra posibilidad, mucho más intrigante y seductora. Consiste en intentar cultivar el lugar, lo que quiere decir que la actividad arquitectónica ampare el desarrollo de las potencialidades propias de cada emplazamiento. Así, la obra crece con la vida que allí tiene efectivo lugar. Puede resultar difícil y extraño esto, pero no se negará su sugestión.