Apostado ante el desocultamiento

Joaquín Sorolla (1863- 1923) El Dr. Simarro al microscopio (1897)

Más allá del horizonte residen aspectos que yacen ocultos hasta que el conocimiento consigue alcanzarlos. Desocultados, estos aspectos se incorporan vívidos al mundo en que habitamos, del lado de acá del horizonte.


El alethtotopo

Llamamos alethotopo al lugar en el que cosas se vuelven manifiestas, así como decibles o figurables. La estancia en el encierra el riesgo de ser influido tanto por verdades que se muestran, se comprenden  y siguen valiendo, como por errores, que sólo se manifiestan posteriormente y cuya repetición es de temer. Desde el primer punto de vista, el alethotopo se parece a un almacén, desde el segundo, a un lugar de ejecución o a un vertedero de basuras.
(Sloterdijk, 2004: 328)

Más allá del horizonte, pero siempre en la dirección en que encaramos, se abre el abismo singular del alethotopo.
Se trata, según Peter Sloterdijk, de la región en donde radican, ocultas, las cuestiones por conocer. Conocer, desde Heidegger, consiste de un fundamental desocultar. Desocultar, por su parte, es traer del lado de allá del horizonte, algo que se emplace dentro del lugar habitado, esto es, en el lado de acá del horizonte.

No sólo habitamos confinados efectivamente por el horizonte: tanto el alethotopo como el thanatotopo abren dimensiones propias de simas exteriores y sin embargo presentes en la existencia efectiva de los mortales en los lugares.

¿Quiénes hacen las ciudades?


Las ciudades no las hacen los propietarios rentistas del suelo, ni los promotores especuladores, ni los constructores explotadores. No las hacen los bancos ni los fondos de inversión que venden mercancías para las clases solventes o productos averiados para el resto o para nadie. Tampoco los gobiernos que construyen viviendas para los trabajadores donde la ciudad se pierde, donde no hay ciudad, sino explotación y especulación. Las ciudades las hacen los pueblos, pero se las apropia el cartel de propietarios, promotores, constructores. Por encima de estos domina el sistema financiero. Y como cómplices necesarios, los gobiernos de los Estados y los legisladores, y en muchos casos los gobiernos locales. También son cómplices muchos profesionales y sus asociaciones, por acción o por omisión, pues sin planificadores y urbanistas, arquitectos e ingenieros, economistas y juristas, no se llevarían a cabo las políticas y las intervenciones en el territorio. Todos contribuyen a la desposesión de los ciudadanos y ciudadanas. 
¿Cómo no se va a reivindicar el derecho a la ciudad si hemos sido desposeídos de ella?

Véase el resto del Manifiesto de Habitat III Alternativo en

http://jordiborja.cat/wp-content/uploads/2016/11/Manifiesto-Habitat3-Alternativo-Manifiesto-de-Quito-v20161121.pdf

Cuestiones de apertura (51)

¿Están los tránsitos necesariamente condenados a la especificación de circulaciones?

Instancias críticas

Gustav Jagerspacher (1879- 1929) El escéptico (1921)


Se vive de modo cada vez más frenético. Por ello, conviene contar con espacio y tiempo, lugar y circunstancia para detenerse a pensar.

Lugares de demora

Todo lo que hacemos en el lugar en donde habitamos puede reducirse, en lo fundamental a marchar y parar, de modo alternado.
Constituye un tópico pensar en la vida como un tránsito, mientras que, de otro modo, se existe de modo peculiarmente intenso en aquellos lugares en que nos detenemos a pensar. Después de todo, las decisiones más importantes al respecto de la marcha —la orientación, el modo, el motivo— se discurren en la demora de los lugares de parada.

Que se dispongan aquí y allá lugares para la estancia pensativa será en un no lejano futuro, reivindicaciones sociales tanto más agudas cuanto más frenético se vuelva el pulso de la vida cotidiana.

Que el sol se detenga en un lugar del cielo

John Martin (1789- 1854) Josué pide a Yahvé detener al sol (1840)


Quieran las circunstancias que el cielo revele un aspecto peculiarmente memorable y entonces el lugar se volverá igualmente notable.

El papel del cielo

El cielo es el principal signo de identidad de un lugar.
El color del firmamento y de las nubes, el espectáculo de los amaneceres y atardeceres, la relativa turbidez del aire son factores que concurren para hacer que cada lugar del planeta sea único. Porque única es la combinación de elementos que se verifica en cada sitio, en cada circunstancia. Cabe defender los fueros paisajísticos del cielo como si de un bien fundamental se tratase.

No sea que la contaminación nos prive de un recurso fundamental para reconocernos en un aquí dado.

Artículo especialmente recomendado

Véase con mucho provecho:
http://www.henciclopedia.org.uy/Columna%20H/RehermannPantallaydeslocalizacion.htm


Actividades pasadas de moda

Anders Andersen-Lundby (1841- 1923) Paseantes en el jardín inglés de Munich (1887)

Andar, pasear, errar, vagar han dejado de ser actividades con su propio entrañable sentido.


Errancias

Las formas devaluadas del pragmatismo contemporáneo desdeñan el andar en su esencia, esto es, en su carácter de pura errancia.
Todo parece indicar que ahora se trata de circular, lo que quiere decir, desplazarse expeditivamente de un lugar partida a otro lugar meta. Se podría replicar a esto que el turismo es la versión contemporánea del vagar, gozosa exploración de lugares nuevos. Pero es ilusorio: la industria turística se afana por hacer del deambular un guiado derrotero de un punto de consumo a otro. El paseo, como tal, parece no interesar a nadie si no es a condición que se vuelva, de una forma u otra, una oportunidad de venta-y-consumo.

Sin embargo, ¿de qué manera podremos adueñarnos legítimamente de nuestras ciudades si no es con fructíferas errancias?

La habitación de las sombras

Tom Hilton (s/d) Cafe de Flore (2015)


Los contornos evanescentes de Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Ernest Hemingway, Marguerite Duras y muchos otros son ya un lejano recuerdo: subsiste el mito. La gloria del lugar es permanecer en su identidad, referencia y memoria.

La producción de la reputación simbólica

Habitar un lugar es producirlo.
Esto es particularmente perceptible en el caso de los establecimientos gastronómicos. Ciertas cafeterías deben su notoriedad a la concurrencia pertinaz de consumidores que, con sus costumbres prestan una singular fisonomía a la atmósfera del lugar. El paso del tiempo va depurando los tonos, los matices y las fragancias. El lugar se va cargando con los posos de los afectos.

Luego, al difundirse esta reputación, el establecimiento se llena de turistas. Y entonces el lugar sólo cuenta con apenas el recuerdo de su gloria.

Una pequeña obra de arte muy recomendable

Véase la siguiente página:
http://tochoocho.blogspot.com.uy/2017/02/claude-barras-1973-le-genie-de-la-boite.html

Breve y contundente comentario sobre la buena vida

Lo que produce el arte

Étienne Maurice Falconet (1716- 1791) Pigmalión y Galatea (1763)


Los artífices no sólo producen sus respectivos y esperables artefactos. También producen ideas, valores y pasiones. Cuando las cosas van demasiado lejos, el artista produce su pleno objeto del deseo.

Arte y producción

Me gusta pensar que cuando se inventó el arte como la cosa que hoy aceptamos que es, no fue como un medio de producción sino como una forma de expandir el conocimiento. Me imagino que sucedió por accidente, que alguien formalizó una experiencia fenomenal que no encajaba en ninguna categoría conocida, y que eligieron la palabra “arte” para darle un nombre.
(Luis Camnitzer, 2012)

A mí me gusta pensar que el arte proviene, en principio, de una cierta discriminación de modalidades de producción: a algunas formas de producir le llamamos, en principio, “arte”, mientras que a otras le denominamos “técnica” y aún hay otras que nos resignamos a nombrarlas como “trabajo”. Pero lo que debe tenerse en cuenta es que toda producción es compleja en sus resultados: se producen, concurrentemente, artefactos, conceptos, ideas y conocimientos del mundo mediante el desarrollo del lugar que Peter Sloterdijk denomina quirotopo, esto es, lo que está a la mano del hombre.
Lo que parece suceder, en verdad, es que sólo a una reducida porción del conocimiento que emerge de las producciones le llamamos, en la actualidad, arte. Esto conduce a que nos resulte aparentemente más factible aprender sobre el paisaje de un pintor de la Escuela del río Hudson, que indagar acerca de la estructura examinando la obra de un carpintero.

Es con la producción que tenemos una forma de expandir el conocimiento.

El narcisismo triunfante, de momento

Bjaglin (s/d) Turning Torso y Västra Hamnen en la noche (2005)


Hay arquitecturas que provienen del desarrollo moroso y razonable de su contexto. Hay otras que se miran a sí mismas en la superficie de la nada, del puro espacio alienado del tiempo e irrumpen en el lugar.

Plumas ajenas: Santiago de Molina

Una de las pocas certezas que tiene hoy la arquitectura sobre el contexto es esta: si una obra no se ocupa del lugar, ya se encarga el lugar de ocuparse de la obra.

Santiago de Molina, 2016

Otras travesías, otros cielos

Giacomo Brogi (1822- 1881) La galería Vittorio Emanuele II en Milán (1881)

La calle burguesa se cierra sobre sí misma, se pone a cubierto con otro cielo1 y confina con elegancia a los antiguos paseantes devenidos en consumidores.


1 La locución es de Julio Cortázar, que solía entrar en el Pasaje Güemes, en Buenos Aires y salir por la Galería Vivienne, en París.