Algunas notas leídas en las esferas de Peter Sloterdijk: Decimoquinto fragmento

Estamos en una microsfera siempre que estemos:
primero, en un espacio intercordial,
segundo, en la esfera interfacial,
tercero, en el campo de fuerzas “mágicas” de unión y de influjos hipnóticos de aproximación,
cuarto, en la inmanencia, es decir, en el espacio interior de la madre absoluta y de sus metaforizaciones posteriores al parto,
quinto, en la díada-con, o desdoblamiento placental, y sus conformaciones sucesivas,
sexto, bajo la custodia del acompañante inseparable y de sus metamorfosis,
séptimo, en el espacio de resonancia de la voz materna, que saluda dando la bienvenida, y de sus reproducciones mesiánico-evangélico-musaicas.
Sloterdijk, 1998: 485s)


Comentarios
  1. Visto el compendio de la esforzada construcción de esferas de este primer volumen, sospecho que hablar de unas microesferas es, con otras palabras, mentar al viejo y querido sujeto. Dicho sujeto no se contentaría con restringirse a la idea estoica del individuo, sino que comprendería el necesario lugar íntimo en el que su existencia es posible y efectiva.
  2. Hay que esperar que la habitual deriva laberíntica del pensamiento descubra la fertilidad de este magnífico compendio de intuiciones.


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