John Gutmann
(1905-1988)
Podremos
llamar demora a la experiencia estética del habitar el tiempo como dimensión
fundamental.
El tiempo no se detiene, por supuesto.
La que se pausa o ralentiza es la existencia en su duración. Mediante la
demora, los sujetos pueden dejar asomar su vida ya vivida al borde de su sima
interior, en donde los posos se irán decantando en los pliegues de la memoria.
Mediante la demora, los sujetos pueden dejar volar a su aire y como
fantasmagorías sus barruntos del futuro. Mediante la demora, los sujetos pueden
habitar calmados y pacíficos su presente como tal, su precisa circunstancia, su
propia locación.
Habitando sus demoras, los sujetos
tienen la oportunidad de contemplar, absortos, su propia vida en el espejo del
tiempo, que sigue pasando, pero mejor advertido en su carácter de duración.

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