De las inscripciones a los textos: hacia el discurso del habitar


Margarethe Michaelis (1902-1985)

En la habitación plena del horizonte, el cuerpo no sólo se aplica a proliferar en meras inscripciones. Proyectando la estructura del cuerpo sobre la correspondiente del lugar, el cuerpo habitante elabora textos y discursos.
Las manos se dedican a colectar, agrupar, componer y disponer las cosas de vivir como enunciados de estilos de vida, de regímenes particulares de existencia, de economías de bienes, recursos y trabajos. Las cosas se avecinan de un modo que conforman advenimientos, revelaciones y emergencias de lo cotidiano. Las cosas enuncian su carácter de útiles de trabajo tanto como trastos queridos y bienes de memoria. El orden que guardan se vuelve significativo en sí mismo. Es que se verifica la emergencia de una sintaxis en la disposición de las cosas, que no se resigna a constituir un mero agrupamiento conveniente, sino que construye sentido. Las reglas del juego de la vida cotidiana se vuelven normas gramaticales para su escritura. Una escritura de cosas en su lugar. Un lugar de cada cosa que es un emplazamiento relativo siempre al habitante que no sólo tiene lugar allí, sino que confiere plazas a sus cosas.

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