Formas sutiles, lábiles y evanescentes


Lewis Morley (1925-2013)

Las formas de la vida, si uno se fija en ellas, resultan sutiles, lábiles y evanescentes.
Aun así, debe asumirse que estas formas de la vida tienen una virtud común que permite, en cierta forma, su asedio sensible y científico. Tal virtud es un carácter arquitectónico como propiedad, esto es, que las formas de la vida adoptan, en su complejidad, una estructura de fines para alcanzar siempre un cometido superior. Y esto es una arquitectura como propiedad. Cada actitud corporal, cada ademán, cada gesto están dirigidos por ciertas leyes que le imprimen una coherencia especial y consiguen que la forma resultante resulte eficaz, digna y decorosa, según lo dictan estas propias leyes.
No debe verse aquí una analogía superficial entre las formas corporales y el diseño arquitectónico de las cosas. En este caso se trata de algo más hondo. Se trata de una armonía general de la economía de gestos y acciones del cuerpo que tiene que encontrar un correlato complementario en el orden de las cosas de vivir.
Vistas así las cosas, habría en los atrezos y en los pormenores particulares de las cosas que nos rodean cuando habitamos los lugares unos signos reveladores de las resultantes de las formas sutiles, lábiles y evanescentes de la vida.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario