Margarethe
Michaelis (1902-1985)
La
Teoría del Habitar tiene todo un capítulo en la constitución constante y
recurrente de proto arquitecturas.
Aquí
podemos llamar así a las configuraciones que vinculan entre sí a las cosas de
vivir, según unos rituales, que se cumplen como estructuras finalistas en
ceremonias. Piénsese, a título de ejemplo, en la estructura que conforman los
distintos útiles para preparar una infusión, en el ámbito de la cocina, lo que
supone reunir el té, el agua caliente, la tetera, las tazas y demás utensilios,
cada uno extraído de sus almacenamientos, reunidos y combinados entre sí de
modo finalista para su servicio, consumo, limpieza y posterior guardado. Una
danza ordenada de objetos, acciones y sensaciones que se desarrolla como
acontecimiento en unos ámbitos arquitectónicos dispuestos estratégicamente al
efecto.
Estas
proto-arquitecturas constituyen la vida misma de las cosas al amparo de la
arquitectura del lugar, que es el escenario y el atrezo de la vida en la
arquitectura que estamos acostumbrados a considerar.

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