Matthieu
Zellweger
Si la acción urbana se librara de las
inercias tecnoburocráticas y empresarias habituales, podría soñarse con la
actuación sutil de emergentes poetas de la vida urbana. Serían poetas en el
sentido griego clásico, esto es, hacedores, originarios, artesanos de un mundo
por venir. Serían urdidores de vagas, aunque fértiles fabulaciones, de espejos
oscuros sobre lo posible, de evanescentes señales de lo por venir. Serían
sembradores de ilusiones de esas que no hechizan el entendimiento, aunque se
empocen en las honduras del ánimo.
La ciudad, en ese entonces y por obra de
tales hacedores, se sembraría de urbanógenos, esto es, de simientes de una
futura ciudad de nuevo hospitalaria. Cómo germinarían no nos es dado especular
aún. Menos aún, cómo se resolverían en el espacio y el tiempo que ya no es
nuestro, pero en que habitará el futuro de la humanidad.

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