A la ciudad contemporánea le sobran urbanitas


Wrenay Gómez Charlton (1968)

El territorio urbano se desgaja en reductos que se aplican de forma ensañada en expulsar habitantes. Así, la mayoría abrumadora de urbanitas puede considerarse, sin exageración alguna, un marginado de uno o más confines. Hay umbrales que a uno le son clausurados, y así, nos deslizamos furtivos por lo que nos va quedando de ciudad, que cada vez es más reducida por la rutina, el miedo y la desconfianza. A los urbanitas muy pobres se les suele estigmatizar con la condición de marginados, pero en verdad, arrinconados empezamos por ser todos, porque cada uno de nosotros, en alguna región de la ciudad, está de más y sobra. Añoramos con nostalgia aquella sensación entrañable de ser incluidos en nuestro vecindario, que a su vez estaba arropado en la ciudad en que crecimos. Hoy la ciudad huye rauda de nosotros.

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