La lógica de la segregación socioespacial


Kathleen Laraia McLaughlin

Tal razón de ser tiene por lo menos dos aspectos mutuamente implicados: una cierta lógica inherente y una cierta función social. Puede sospecharse que la lógica de la segregación obedece a un plan que no por tácito y reservado es, en cierta medida, racional. Porque lo que sucede la ciudad no lo hace según una conspiración perversa y soterrada de algún genio maligno o entidad sobrenatural, sino en concierto con un más o menos pacíficamente aceptado funcionamiento socioeconómico.
La lógica de la segregación socioespacial, según parece, obedece a un concertado comportamiento de los sujetos económicos, en donde se distribuyen distintos valores de renta del suelo, de tal forma que cada agente termine por encontrar el lugar que merece y sostiene según su nivel relativo de ingresos.
Los agentes socioeconómicos se comportan como si jugaran, todos contra todos, una suerte de ajedrez, en donde se disputan constantemente distintos emplazamientos estratégicos. Un juego, por cierto, que tiene piezas mayores y menores.

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