Stacy Kranitz
(1976)
Parten de la idea que tal población
objetivo no logra acceder a una vivienda a través de los mecanismos de mercado
por insuficiencia de ingresos. Ante esta situación, lo que se ofrece, en el
mejor de los casos, una “solución habitacional” abaratada, carente,
frecuentemente agrupada (y convenientemente segregada) y convenientemente
revestida de los estigmas simbólicos de la dádiva pública. Tal solución es
abaratada en beneficio de las empresas constructoras, es carente en
prestaciones ambientales, y es marcada formal y simbólicamente con el sello de
alojamiento sumario para pobres.
No puede sorprender que no lleguen tales
políticas más que a constituir una solución equívoca a un problema mendazmente
planteado.

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