McNair Evans
(1979)
En este extremo es posible empezar a
concebir unas políticas sociales multidimensionales construidas en atención
puntual no ya a equívocos problemas definidos de modo específicos, sino en
torno a un sujeto resignificado en sus dimensiones. Los actores sociales,
pertinentemente afrontados como personas complejas, de carne, huesos y sueños
llegarían a demandar políticas sociales concertadas en función a su condición
humana.
En este entendido, ni la pobreza en sí
misma, ni la falta de acceso a la vivienda, ni las falencias educativas, ni la
exclusión social son “problemas puntuales”, sino diversas y concurrentes
dimensiones de un sujeto que aspira, de modo legítimo, a erguirse desde su
actual postración. Pero,
es necesario, consignarlo, a tal situación no se llegaría ni por el curso de
una tecnoburocracia inspirada ni por la pura movilización de la conciencia
social, sino por la interacción virtuosa de las solicitaciones sociales con una
política humanista.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario