La buena vida (II)


Tom Wood (1951)

No estamos por completo sumidos en nuestra circunstancia, lo que no quiere decir que podamos hacer aquello que nos plazca en forma independiente del amparo de situaciones que nos condicionan. Si algún sentido tiene la locución buena vida es el que la supone como la forja de las condiciones sociales que propician, impulsan y amparan la consumación de la vida de los sujetos que conviven en una comunidad.
Vivimos una buena vida en la medida en que nuestras prácticas sociales vuelven buena la vida posible de nuestros semejantes. No es difícil concebirlo; lo arduo es practicarlo.

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