El derecho económico y social a la vivienda


Jules Aarons (1921-2008)

El desarrollo de la economía capitalista condujo a relocalizar a la emergente clase obrera de los campos a las ciudades industriales, proveyéndolas apenas de insalubres alojamientos que denunciara Friedrich Engels en su oportunidad. El alojamiento obrero y popular constituyó un problema irresuelto por el mercado. Si bien constituyó ya entonces un problema estructural de la ciudad capitalista, el problema de la vivienda popular se especificó, desde el inicio, como un problema de sectores depauperados de la sociedad. El acceso a una vivienda adecuada y digna es asumido como un problema de pobreza material de sectores sociales no solventes. Las luchas sociales y sindicales en pos de mejoras de condiciones de vida fueron contestadas con políticas sociales particularizadas, que buscaban suministrar viviendas baratas para la población pobre. Tales políticas siempre resultaron insuficientes en su extensión y carentes en el plano material y simbólico.
Hasta que no hubo más remedio que proclamar, tanto de viva voz, como por escrito en los textos constitucionales, que “todo habitante de la República tiene derecho a una vivienda digna y decorosa”, con lo que, al menos declarativamente, se anunciaba un compromiso político de alguna acción pública al respecto.

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